- ¿Cuánto falta para llegar?
- Ya no falta mucho Emma, tranquila.
Tranquila. ¿Tranquila? ¿Cómo puedo estar más tranquila? He estado callada durante todo el viaje en auto, durmiendo porque el auto siempre me arrulla como una madre a su bebé para que se duerma, en vez de estar actuando como un niño de cinco años saltando en el asiento trasero mientras dice <<¿Cuándo llegamos?, ¿Cuándo llegamos?, ¿Cuando llegamos?>> sin parar, creo que mis padres tienen suerte en que ni mi hermana ni yo somos tan pequeñas, con lo eterno que ha sido este viaje seguramente estarían al borde de la locura por tener hijos pequeños que se aburren fácilmente y no paran de hablar y preguntar cosas como una maquina grabadora. Hace apenas una semana me entero de que mis padres consiguen un trabajo en una ciudad que está a cientos de Kilometros de mis amigos, mi casa, mis lugares favoritos, prácticamente lejos de toda mi vida, y ahora estoy en un auto con mis padres y mi hermana viajando hacia una ciudad nueva, llena de personas que desconozco luego de un viaje de avión de cuatro horas y esperar una hora más a que trajeran nuestro equipaje y el auto para iniciar un viaje de dos horas en carretera para llegar a Malibú, California donde viviremos desde ahora, y lo único que hago es estar sentada en la parte de atrás del coche, conteniendo mi desesperación por bajar y estirar las piernas mientras mi hermana duerme con una sonrisa de oreja a oreja, seguro ha de estar soñando con uno de esos actores de televisión que tanto le gustan, cualquier persona en mi lugar estaría exasperada, meciéndose de un lado a otro y quejándose por haber dejdo atrás todo lo que conoce, en esta situación creo que soy la persona más tranquila de todos.
Me recuesto en el espaldar de mi asiento mientras me coloco los auriculares y me dispongo a escuchar mi playlist con canciones de Ha*Ash, mi hermana y yo adoramos el talento de esas hermanas para componer y cantar historias de desamor que nos llegan al corazón, alguna vez me gustaría vivir una mágica historia de amor, pero tratar de evitar un rompimiento doloroso que tarde un siglo en superar y convertirlo en una canción sobre un corazón roto. Al finalizar el ultimo verso de la última canción de mi lista de reproducción escucho la voz de mi padre diciendo <<Abajo niñas. Ya llegamos>>.
Moví un poco a mi hermana para despertarla de su sueño y traerla de vuelta a la realidad.
- Mia, levántate.
Nada.
- Mia, ya llegamos.
Aún nada.
- ¡Feliz cumpleaños! Hora del helado.
Dadas las circunstancias no me queda otra opción.
- ¡ROSS LYNCH ESTÁ AQUÍ!
- ¡DONDE!
No pude reaccionar sino con una carcajada infinita. Debieron verla, la expresión de su cara no tuvo precio - Te engañé hermanita.
- Emma – expresó con cierto tono de fastidio y molestia.
- Anda, baja ya.
Salimos del auto para bajar las maletas de la parte de atrás del auto y nos dirigimos a la entrada de la casa que desde ahora sería mi "hogar". La verdad es que no está nada mal, la casa es grande y muy bonita, tiene un bello jardín delantero que seguramente tendré que cuidar a partir de ahora. Entramos y puedo observar el interior, las paredes son blancas lisas, el piso está recubierto por baldosas octagonales, el techo está a seis metros de altura aproximadamente y, y... y eso es todo, ¿qué puedo decir? Acabamos de llegar así que la casa está totalmente desolada, cuando llegue el camión de mudanzas tendremos que ubicar los muebles de mi vieja casa, por lo menos aquí habrá algo familiar así que no todo es tan malo ya que no tuve que deshacerme de mis cosas.
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Una típica historia de amor
RomanceEmma es una chica como todas, en sus 17 años de vida siempre ha tenido una vida tranquila, los mismos amigos, la misma casa y ningún interés en el amor, pero cuando sus padres consiguen un nuevo empleo; su vida vida pacifica sufre muchos cambios ra...
