Devuelta al principio

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Hola, mi nombre es Miguel. Hace unos años terminé de vivir una experiencia... o al menos espero que haya terminado.
Tengo treinta y siete años, pero esta historia que te voy a relatar ocurrió cuando tenía treinta y cinco. Me encontraba de camino a casa luego de un día de trabajo. Trabajo en una compañía de construcción y carpintería. Siempre que salgo de trabajar, voy con un sentimiento de alivio al saber que voy a poder descansar, cenar y convivir con mi pareja, Sasha. Aún así, siempre tengo presente que al día siguiente tengo que volver al curro, porque eso es lo que me hace disfrutar aún más el momento de volver a casa. Al llegar, abrí la puerta y la primera criaturita en correr a saludarme fue mi perra, Koda, como siempre. Dejé mi mochila en el sofá, y me dirigí hacia la cocina, donde me esperaba mi pareja para poder cocinar juntos.
-Hola, cariño-dijo Sasha mientras sacaba los ingredientes para la cena-. ¿Cansado del trabajo?
-No suficientemente cansado como para no ayudarte a cocinar.
   En ese momento la abracé por la espalda y le di un beso.
-¿Que cenaremos hoy?-pregunté mientras le echaba un vistazo a los ingredientes
-Ensalada de brócoli con pollo a la naranja. El pollo ha estado marinando toda la tarde en el refrigerador, lo pondré en el horno. ¿Puedes ir haciendo la ensalada?
-Seguro.
Saqué el brócoli y los demás acompañantes, y me dispuse a cortarlos.
-Tengo buenas noticias-dijo Sasha mientras cerraba el horno con el pollo dentro.
-¿Cuales?
-¡Me ascendieron en el trabajo!
-¡Toma! Te dije que lograrías demostrar ser un fuerte pilar para la compañía-Sasha trabajaba en una compañía que realizaba y distribuía productos para infantes-. Felicidades.
-Y eso no es todo. Debido a que la compañía quiere expandirse de manera internacional, me invitaron a una conferencia de dos días en Londres, más tres días de vacaciones. Es todo pagado, y me dejan llevar a un acompañante, o sea tú.
-Pues... la verdad me pillas algo mal. Tengo demasiado trabajo. De hecho, mañana tengo que viajar para llevar unos materiales a una casa que está a cinco horas de aquí, y tener todo pronto para instalar una cocina el lunes. Es un trabajo de unos tres o cuatro días.
-Ni siquiera me dejaste decirte en que fechas es el viaje-dijo mientras sonreía-. Es dentro de dos semanas. Y por lo que tengo entendido eres bastante respetado en tu trabajo. Dudo que sea mucha molestia para tu jefe el dejarte ir unos días conmigo de vacaciones.
-Tienes razón. Le preguntaré. Seguramente si termino con ese trabajo rápido, me gane unos días de descanso.
-Todo se trata en hacerse respetar, tanto como persona como con tu trabajo ¡Mírame a mí! Me gané unos días en Londres, los cuales espero poder compartir contigo.
-Iremos juntos, tenlo por seguro.
-Está bien. ¿Puedes ir poniendo la mesa? Yo limpiaré la cocina.
-De acuerdo.
   Mientras colocaba la mesa, escuché a Koda ladrando en el piso de arriba. Por lo general es muy tranquila, así que decidí ir a investigar. Al subir las escaleras, la vi arriba de mi cama ladrándole a la ventana, la cual estaba abierta. Supuse que simplemente le ladraba a una ardilla, por lo que no le di mucha importancia, cerré la ventana, y fui hacia la sala de estar para terminar de organizar todo para la cena.
-¿Por qué ladraba la perra?-preguntó Sasha desde la cocina.
-Por una ardilla, nada de lo que preocuparse.
-El pollo estará listo en unos minutos. ¿Terminaste con la mesa? Sacaré un par de copas y vino para tomar mientras esperamos.
-Si, todo listo.
    Sasha sacó el vino y nos sentamos a ver televisión. Estábamos viendo uno de estos típicos programas de remodelaciones de casas, hasta que en un momento me empecé a sentir mareado. Pensé que era por tener el estomago vacío y tomar alcohol, pero recién le había dado un par de sorbos a la copa, ¿que sentido tendría eso? Mientras pensaba en qué podría ocasionar tal mareo, sin darme cuenta me estaba sintiendo peor. Los mareos incrementaban, sentí que me pesaba todo el cuerpo. Aun así, intenté disimularlo ya que no quería preocupar a Sasha. Se me empezaron a tapar los oídos hasta el punto de no llegar a escuchar absolutamente nada, y la vista se me nublaba. De un momento a otro no podía ver ni escuchar casi nada. Lo último que recuerdo escuchar es mi copa partiéndose en mil pedazos en el suelo.
-¡Cariño! ¿Estás bien?
Inhalé aire como jamás los había hecho en mi vida. Sentía que llevaba horas sin respirar y no pude contenerme a la necesidad de llenar mis pulmones de oxígeno. Segundos después de hacer eso, mi vista y mi audición volvían a hacer presencia, y pude ver a Sasha en frente de mi cara.
-¡Háblame!-dijo Sasha sacudiéndome bruscamente.
-Estoy bien-le dije mientras me incorporaba- creo que solo fue un bajón de azúcar. No he comido mucho hoy, pero estoy bien.
-Quédate aquí, traeré la cena y comeremos en el sofá.
-No, cariño. No te preocupes. Puedo levantarme.
-Te acabas de desmallar, cojones. Déjame traerte la cena. Busca una película para ver mientras comemos.
-Esta bien.
Me puse a cambiar de canal en la tele en busca de una película. Poco a poco me sentía mejor, aunque aún percibía una leve presión en la cabeza. Al final encontré una película del estilo "comedia", la cual me parecía adecuada para ver mientras cenábamos.
-¿Encontraste algo?-preguntó Sasha mientras se acercaba con dos platos de comida.
-Encontré esta película. Creo que es humorística, y acaba de empezar.
-Pues de lujo. Toma. Come, que te hace falta.
-Gracias, cariño. Se ve de maravilla.
-De nada. Que aproveches.
-Igualmente.
    Terminamos de comer, y nos quedamos sentados hasta que la película termine. Mientras la veíamos, no podía dejar de pensar en qué me había pasado al momento de desmallarme. A pesar de que le dije a Sasha que seguramente fue un bajón de azúcar, se me hacía raro, porque de hecho si había comido ese día. Siempre como, y cuido muy bien mi dieta. No soy ningún ignorante, sé como alimentarme para no tener este tipo de problemas. A todo esto, la película había llegado a su fin. No me enteré del final, para ser sinceros.
-Ha estado bien-dije a pesar de no saber que pasó.
-Si, mas o menos. En fin, iré a bañarme. ¿Te encargas de lavar los platos?
-Por supuesto, no te preocupes.
Llevé los platos a la cocina, y mientras los lavaba sentía un frio en toda la casa. Al principio no le di mucha importancia, pero luego de unos minutos la sensación de frio pasó de parecer una pequeña brisa, a sentir la necesidad de asegurarme de que alguna ventana no haya quedado abierta. Así que eso hice. En la sala de estar estaba todo cerrado. Me dirigí hacia las escaleras para revisar arriba, aunque ya había cerrado la ventana de mi cuarto. Cuando iba subiendo el tercer escalón, escuché el sonido de una puerta en el piso de abajo. Me devolví hacia la sala de estar, y miré hacia la puerta de entrada, la cual no parecía estar abierta. Moví el picaporte intentando abrirla, pero efectivamente estaba cerrada con llave. En ese momento me acordé de la puerta ubicada entre la cocina y la sala de estar, que dirigía directamente a la cochera, y... si. Estaba abierta. La única manera de que esa puerta haya estado abierta en ese momento, es que alguien haya entrado a la cochera, ya que suele estar cerrada a esas horas de la noche. Tenía pensado ir directamente, hasta que vi una pequeña penumbra a pocos centímetros de la entrada. Al ver eso decidí tomar algo para defenderme. No sabía que habría allí. No era Sasha, evidentemente. Ella estaba bañándose arriba, y de hecho aún podía escuchar el agua de la ducha caer. Tampoco soy tan inocente como para pensar que fue un animal. ¿Que clase de animal genera una penumbra en la cochera? Fui hacia la cocina haciendo el mínimo ruido posible, y tomé un hacha de cocina. Puede parecer un poco exagerado, pero mi seguridad es primero, no me jodas. Necesitaba un plan. No sabía donde estaría el intruso, no sabía de que tamaño era, no sabía si estaba armado, y para empezar no sabía como mierda había entrado a ese lugar. Pensé en entrar golpeando la puerta, suponiendo que eso desconcertaría a quien este ahí, y así tener más tiempo de localizarlo, e intentar atacar. Al principio eso sonaba bien... sin tener en cuenta que en la cochera estaba mi auto, y mi cofre de herramientas, cosas las cuales estorbarían bastante al momento de hacer algo, y tampoco estaba muy confiado de atacar, no soy experto en artes marciales. Me pareció mucho más inteligente ser "discreto", pero a mi modo. Con esto me refiero a que decidí hacer creer al intruso que estaba yendo al piso de arriba. Agarré mi móvil, y simulé una llamada en la que supuestamente un amigo me pedía unos planos del trabajo, los cuales estarían en mi dormitorio. Subí los escalones asegurándome de hacer ruido al pisarlos. Al llegar arriba abrí la puerta de mi cuarto, y en ese momento me quité mis zapatillas, para poder bajar sin hacer ruido. Llegué hacia la puerta de la cochera, y me detuve casi sin respirar, esperando oír algo. Pero nada. No oía absolutamente nada. En ese momento creí estar alucinando. Es decir, vi una penumbra, ¿verdad? Pero, ¿cómo es que no se oía nada? Bueno, podría ser. Mantener el silencio tampoco es la gran cosa. Llegó un punto en el que mi cerebro y mi cuerpo actuaron individualmente. Mientras yo me cuestionaba el hecho de que haya alguien en mi cochera, inconscientemente abrí la puerta lo más rápido que pude, prendí la luz, y alcé mi mano izquierda, la cual sujetaba el hacha. Me costó ubicarme en la situación, y asimilar lo que acababa de hacer. Observe mi entorno, pero no había nadie. En ese momento ya no sabía que pensar. Estoy seguro de haber visto una pequeña luz, así como estoy seguro de que esta puerta tendría que estar cerrada desde un principio. El punto es que ya era tarde, y no había nadie en esa cochera. Así que no tenía sentido seguir parado ahí esperando a que alguien salte de la nada.
-¿Que haces con el hacha, cariño?
-¡Mierda!-miré hacia atrás, y vi a Sasha mirándome extrañada. Y faltaría mas. Estaba parado en la cochera con un hacha de cocina en la mano-Lo siento, cariño... es que creí que había algo en la cochera. Estaba la puerta abierta, y vi una...
-Fui yo-dijo Sasha interrumpiéndome-. Fui a llevar la ropa sucia al lavarropas, mientras tu lavabas los platos. Supongo que me olvidé de cerrar la puerta. Disculpa.
-Ya veo...-por alguna razón notaba a Sasha algo extraña-. No te preocupes. Vamos a dormir.
Dejé el hacha de cocina en su lugar, y subimos al dormitorio.
Mientras intentaba dormir, me percaté de que a pesar de que Sasha dijo haber ido a la cochera para lavar ropa, no recuerdo el sonido del lavarropas encendido. Eso, y el hecho de que me haya cortado la frase al momento de explicarle por que estaba en la cochera, me hicieron sospechar de su comportamiento. Estuve unos cuantos minutos pensando en que pudo haber sido la luz de la cochera. ¿Por qué esa actitud de Sasha? ¿Me estaba ocultando algo? ¿Como era posible que ella haya ido desde el baño hasta la cochera, sin que yo me haya enterado? Todas esas dudas me estaban comiendo la cabeza, y necesitaba descansar para el día siguiente, ya que tenía que viajar. Así que opté por levantarme y echarle un vistazo a la cochera. Ya no creía que había un "intruso", o algo así. Simplemente quería ver si todo estaba como debería. Me levanté de la cama lo más cautelosamente posible. No quería que Sasha se despierte. Koda me seguía el paso yendo hacia abajo. Empezó a saltar, y a ponerse inquieta, pero sin hacer mucho ruido, por lo que le di un poco de sus croquetas para perros para que se esté quieta. Sin más rodeos me dirigí hacia la puerta de la cochera, y entré. Encendí la luz, pero todo parecía estar bien. Incluso había ropa lavada en el lavarropas, lo cual me dio a pensar que me estaba emparanoiando. Quise revisar más el lugar, pero no había absolutamente nada. En ese momento mi cerebro se apagó, metafóricamente hablando. Le saqué importancia al hecho de haber visto una penumbra esa noche, y al hecho de que era absurdo que Sasha haya lavado ropa sin yo darme cuenta, siendo que la cochera está solo a unos metros de la cocina. Quería dejar de pensar en todo eso, y dormir. El sueño me mataba, y eso importaba más. Cerré la puerta de la cochera, llamé a Koda y subimos nuevamente hacia el dormitorio. Por suerte, no me costó mucho dormirme.

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⏰ Last updated: Jul 20, 2019 ⏰

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