-¡Cuidado!
Fue lo último que escuche, tirado en el suelo con la mirada borrosa viendo de lejos a una joven rubia corriendo hacia mí, cuando todo se puso en negro, no sabía que había pasado, mi cuerpo me pesaba, la espalda me dolía, la cabeza me explotaba, no tenía conciencia de donde estaba, un fuerte olor me llego de golpe, puedo percibo una mezcla de olores, un toque de alcohol, algo medicina quizás y un gran fuerte olor a desinfectante.
Empiezo abrir los ojos, de a poco a poco, empiezo en acostumbrarme a la luz que hay en la habitación, empiezo a pasar mi mirada por todos lados, lo que sospechaba…da en lo acierto, estoy en un hospital, pero…
-¡¿Qué hago yo en un hospital?!
Intento sentarme un poco, para poder visualizar un poco más el lugar, frente de mi estaba una televisión colgada, a mi derecha un sofá y una gran ventana con cortinas color crema y a mi lado izquierdo se encontraba un monitor, al parecer mis signos vitales están bien y mi sonda de suero que esta por la mitad, también de ese lado está la puerta , que no tardo y se abrió de golpe dejando así entrar una joven morena de cabello corta que con una mirada penetrante la cual acompañada de preocupación me miro y con lágrimas en los ojos corrió hacia mí, abrazándome con delicadeza para no lastimarme.
-Eres un tonto…- chilló enojada –¿Acaso tu madre no te enseño a cruzar la calle?-dice con el timbre de su voz apagada y entrecortada.
-No llores, sigo vivo aún.- le comenté, regalándole una sonrisa.
-Lujan, ¿En qué piensas al estar poniendo tu vida en riesgo? ¿Acaso ya no te importo?- mencionó con tristeza.
-Claro que me importas, eres mi prometida y mi futura esposa- exclamé -Lo siento, pensé que podía lograr cruzar rápido…y…llegar a tiempo a la reunión.
-Te amo, pero debes de cuidar tu salud y bienestar primero- frustración, eso percibía en su voz -Por ahora descansa, iré a revisar los papeles para que te puedan dar de alta lo antes posible e irnos a casa- se levantó para dirigirse a la puerta.
- Ailee, ¿Había otra persona cuando la ambulancia llegó por mí?– pregunté antes de que saliera -¿Quizás una joven?-
-No, estabas solo con el señor que te arrolló- mencionó intrigado –Es…es extraño ver a personas cruzando por ahí- con eso ultimo salió de la habitación.
Puedo mencionar que Alee es mi única familia que me queda, con la muerte de mis padres y de mi hermana durante el invierno de hace dos años, es el único apoyo con el que cuento, en un verano durante mis vacaciones, hace 5 años la conocí y quede profundamente enamorado. No tardo mucho y a las dos semanas después, me dieron de alta y a la semana de llegada a mi casa y con la desaprobación de mi prometida, volví a mi trabajo. Como presidente del «Inmemorial Banco Star», no me podría dar el lujo de faltar tantos días, estacionando mi Lamborghini en frente del edificio de la empresa donde se encuentra el estacionamiento privado.
Bajando del auto y tomando mi maletín, decidí cruzar la carretera donde semanas antes había tenido el accidente, pero en medio de ella, se encontraba la joven de aquel día, con la mirada perdida en el suelo, sin percatarse de una motocicleta que iba directo a ella, con el pulso acelerado y tirando mi maletín a un lado de la acera me lance a ella, empujándola y cayendo del otro lado de la carretera sin percatarme que el chico de la moto me miraba como si fuera un lunático.
-¡Qué te pasa idiota!, ¡¿No te das cuenta por donde vas?!- grité molesto y posando mi mirando a la joven- ¿Te encuentras bien?- pregunté, esperando por una cálida respuesta.
-Uhhmm…sí, estoy bien- respondió con la voz apagada y casi inaudible.
- ¡Está usted loco!- grité- ¡Lárguese antes de que llame a la policía!- exploté furioso.