Nightlife

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Etiquetas:
Yaoi / Gay | Compañeros de Universidad | Eventos posteriores a ambas películas | De-amigos-a-novios |Personajes canon | Referencias a ambas películas

Pareja:
Higuel (Hiro Hamada / Miguel Rivera)


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—UNO—
❝Nightlife❞

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El centro de la ciudad solía estar tan iluminado que a veces olvidaba que ya había anochecido. No solían permanecer demasiado en zonas de vida nocturna tan activa precisamente porque, si algo llegaba a suceder, los reportes eran veloces, y, por un lado o por otro, a alguno de los seis tenía que llegarle la información, de forma que tenían oportunidad de regresar a la zona a tiempo y sin mayor complicación. Eso, sin mencionar que el movimiento les dificultaba el patrullaje, y los civiles tendían a interceder de los peores modos, o con las mayores ocurrencias; Fred disfrutaba mucho la vida semi-pública de héroe, pero los demás preferían siempre mantenerse al margen de las audiencias. Proteger las vidas de otros antes que acceder a sus tratos extravagantes, e injustificados en muchas ocasiones.
A Hiro, al menos, le seguía resultando fastidioso (esos fanfics malsanos no podían hacer nada bueno por nadie, ni siquiera como entretenimiento sucio), y optaba por no ser demasiado reflexivo cuando sobrevolaban los cruces y las avenidas más concurridas. Las luces, el ruido, las formas, siempre tan lejos, tan ajenos e inofensivos; las personas igual.
—Voy por la intersección de Bay Street y Ginzamihara-dori. Yo cubriré aquí, sigan dispersándose.
Vio a GoGo alejarse por una calle estrecha y él se tomó unos minutos más antes de cambiar el rumbo. Buscar lo no deseado siempre lo hacía consciente de una cierta culpabilidad, como si no quisiera asomarse de más aun cuando tenía que hacerlo. Eran parpadeos del sueño, instancias de las clases que tenía al amanecer y de todo lo que no podría dormir cuando saliera de la universidad. Más tarde regresaría a este lugar, con el cielo entre sus dedos y las nubes en sus vías respiratorias.
—Maldición, amigos, ¡me estoy cayendo de sueño! —Hiro le bajó al volumen del intercomunicador antes de que a Wasabi se le ocurriera quejarse de nuevo. Estaría patrullando cerca de la costa, a juzgar por el murmullo de las olas— Creo que iré a dormir al laboratorio para estar a tiempo en la mañana.
—No lo hagas, tienes que regresar de vez en cuando a tu casa.
—Honey, créeme que lo último que quiero es pasar más tiempo en la universidad. Volveré a casa cuando terminen las entregas.
—Creo que yo tomaré un descanso y pasaré por el Lucky Cat mañana —su propia voz se escuchó rara en sus oídos, como si se arrastrara cuesta arriba o tuvieran que destilarla antes de que algo se pudiera entender— Mi tía no ha sabido nada de mí en las últimas dos semanas.
—¡Hiro! Al menos, tienes que llamarla de vez en cuando.
—Lo hago, pero ella no se siente segura hasta que ve que estoy saludable y bien.
GoGo interrumpió para avisarles que había terminado la zona del centro y que ahora se dirigía al sur. Como siempre, parecía estar en una carrera contra sí misma, y sí, contra el tiempo, aunque ella no se escuchaba tan cansada como el resto del equipo— Pensé que estaba feliz de que por fin tuvieras la vida de un universitario normal.
—Sí, siento que esa mentira ya duró todo lo que tenía que durar —la exhalación de risa fue natural. Había sido una única ocasión en la que decidió acompañar a sus amigos a una fiesta y Tía Cass los había visto salir, arreglados y riéndose, y desde el primer momento en que sintió su entusiasmo (y ofensivo alivio) supo que esa estabilidad iba a durarle poco. No importaba cuánto tiempo pasara sin volver a su hogar, era seguro que ella no se creería por mucho que el obsesivo cerebruto de su sobrino, así, como de la nada, había decidido disfrutar la vida nocturna. Más bien, la vida nocturna parecía disfrutarlo —succionarlo, marchitarlo, aniquilarlo— a él —. Siempre suena preocupada.
—Invéntate que estás saliendo con alguien otra vez, amigo —Fred debía estar batiendo su propio récord de edificios esquivados en un solo salto, se sentía en su voz sin gravedad y en el viento que interrumpía la comunicación—  Eso pareció funcionar bien antes.
—Ya no quiero mentirle, y en especial con eso —hizo una pausa antes de redirigir a Baymax. Ambos subieron tanto que su cabello por un momento rozó las nubes; de pronto alcanzaba a ver cómo sus amigos se movían por los alrededores, sobre los tejados, entre las calles, a la par de los trenes y tranvías, a través de las avenidas y al borde de las playas—. Está convencida de que si sigo así voy a terminar solo y sin nadie que se ocupe de mí cuando esté viejo.
—No se equivoca.
Hiro se quejó en silencio.
—No dejes que eso te preocupe a ti también, Hiro.
—No estoy preocupado.
—Uno nunca sabe qué puede llegar más adelante.
—Enserio, no me preocupa, Honey.
—Ya verás cómo llega alguien para cuidarte y darle tranquilidad a la pobre de tu tía.
—¡Por Dios!
Wasabi soltó un chillido y Hiro lo buscó con la mirada, sinceramente preocupado— ¡Qué emoción!
—¡Nuestro pequeño se va a enamorar!
—¡¿Qué demonios, Fred?! 
—Eso sí será algo interesante de ver.
—Creo que soy lo suficientemente capaz de cuidarme por mí mismo, gracias, chicos —pidió descender. La luna ya se había movido mucho desde la última vez que la había buscado. Otra vez, ya era muy tarde. Daría cierre a la discusión con la perfecta no-excusa de que todo estaba tranquilo y tenían que regresar pronto a casa; ya si había tiempo, continuarían hablando al día siguiente; o no, porque últimamente eso era lo que menos tenían— Además, a estas alturas, después de todo lo que ha pasado y toda la gente que ha venido y se ha ido, enserio, ¿quién se imaginan que podría llegar?

Notas de la autora:¡Hola, y gracias por entrar a leer esta historia llena de clichés Higuelescos! La verdad es que llevaba un rato con la idea yyy, como me di cuenta de que el trabajo de investigación con "Cuarenta y uno" toma más tiempo entre cap...

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Notas de la autora:
¡Hola, y gracias por entrar a leer esta historia llena de clichés Higuelescos! La verdad es que llevaba un rato con la idea yyy, como me di cuenta de que el trabajo de investigación con "Cuarenta y uno" toma más tiempo entre capítulo y capítulo del que calculé, decidí que sería bueno dejarles estos capítulos cortos para saldar mi deuda con el fandom Higuel mientras ordeno las cosas en mi mini-universo de la Revolución.
Aviso que los capítulos serán de máximo 1000 palabras, de modo que una buena parte de la historia se construirá a partir de elipsis, aunque intentaré que todo sea claro y que no se pierda ninguna escena clave ;)

Eso es todo, por ahora, ¡nos leemos!

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