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Eran las diecinueve con quince, y ahí estaba yo Lydia Tuff la vidente mujer más comentada en ese tiempo o bueno eso era lo que decían la gente, estaba sentada en mi mesa a la espera de un cliente. Pocos eran los que venían en esta temporada del año, escuchaba diferentes casos de experiencias paranormales y asistía a liberaciones de entes malignos. A la espera de un cliente me puse a recordar los momentos de mi infancia en donde supe que esto era lo mío.

— ¿Qué Dijiste?

Al principio no sabía que eran esas luces que veía alrededor de las personas y le confesé a la enfermera en la escuela donde me habían matriculado.

— Tus luces son más brillantes que de la maestra de Religión. — ¿De qué luces hablas?


Al principio no sabía que eran esas luces, pero al tiempo me di cuenta que lo que veía eran las auras de las personas.

— ¿Cuál es tu nombre?

—Sara — me dijo.

— ¿Qué deseas saber Sara?

— Si mi hermana Gemela me acompaña

También me di cuenta que podía comunicarme con espíritus del más allá, parientes muertos, en pena o familiares que quieren comunicarse con ellos. Al parecer esa noche no fue tan buena porque solo vino una persona.

— ¿Si? - Dije

— ¿Aquí leen las Cartas?

Era una chica alta de ojos marrones de unos veinte años que había venido en busca de que le deparaba el futuro, la atendí; pero noté una extraña presencia que venía con ella. Un Ente no tan amigable.

—Ya sé a qué has venido

Tenía los hombros firmes y una mirada que te paralizaba como un táser. No sonrió. Pero a través de sus ojos se notaba que estaba llena de miedo.

— ¿Lo sabes? —dijo

La miré a los ojos y pude ver todo lo que había vivido y también la experiencia que tuvo con esta entidad. —No quiero asustarte, pero... — ¿Qué pasa?

Analice al ente y una visión me comprobó que se trataba de una niña de 9 años que había sido asesinada en un bosque y enterrada atrás de una casa, también que había entrado a través de un espejo, espejo que llegó a las manos de ella.

No me sentía segura de contarle lo que había visto a la muchacha, pero lo tuve que hacer.

—Tendríamos que hacer una limpieza espiritual a la casa. — ¿Limpieza Espiritual?

— Si, Limpieza Espiritual


Le explique la hora y el día que sería la liberación de esta entidad maligna, también le explique sobre el espejo y que me lo llevaría yo, para que no siga atormentando más.

—Está bien – Dijo la muchacha

Despedí a la chica y cerré el local para poder descansar.

Casi siempre tenía visiones en mis sueños, más visiones que sueños. Me di cuenta esa noche que tenía muchas experiencias de personas que habían recurrido a mí por ayuda. Me puse a rezar y pedirle a Dios que me siga dando fuerzas para poder seguir ayudando a los demás. Y me dormí.

Mamá: « ¿Cómo estás ?». Su mensaje me hizo acordar y analizar porque soy la única en mi familia que tengo este majestuoso don. Iba a teclear una respuesta, cuando oigo que alguien toca la puerta.

3.00 am La Hora del DiabloOnde histórias criam vida. Descubra agora