Sonrisas

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Ella aún lo esperaba en el mismo lugar de siempre, en aquel viejo banco del parque que era ya prácticamente de su propiedad, aún mantenía la esperanza de verlo caminar hacia ella acompañado de su usual y cálida sonrisa, como tantas veces lo había hecho en el pasado, pero sabia muy bien que eso no pasaría. Habían pasado más de seis años desde el accidente pero ella tenia la irreal esperanza de volverlo a ver.

 Revolvió su bolso y de entre tantas cosas sacó una pequeña caja de madera rustica, este es el día, pensó. Con cariño levanto la tapa y dejó ver una pila de sobres blancos sumamente manoseados, hasta ese día los había mantenido en completo secreto, si alguien los hubiera visto probablemente ya estarían en la basura junto con el resto de las cosas que le recordaban a él, no es que su familia lo odiara, era todo lo contrario en realidad, pero trataban de preservarla a ella, veían en daño que su recuerdo le provocaba, el dolor de su corazón era inmenso y su memoria solo le hacía más heridas en su alma ya destrozada. Pasaron meses para que ella pudiera tan solo hablar con su familia después del accidente, para entonces él ya se había ido y eso la destruía por dentro.

Tomó la pequeña pila de sobres y empezó a revisarlos con cariño, tantos sentimientos plasmados en aquellas desgastadas hojas hacían que sus pequeños ojos se humedecieran con rapidez pero no quería llorar de nuevo. Suspiro tratando de que las lagrimas no rodaran desenfrenadas por sus mejillas, era una tarea difícil, pero había ido a aquel parque con una única misión y no se iría hasta haberla completado. Cuando estaba a punto de lanzar aquellas cartas al bote de basura un fuerte viento recorrió aquel parque haciendo que las soltara sin querer. Lo miró incrédula, sus sentimientos, los de él, el amor que se profesaron por años, todo caía del cielo como una cálida lluvia, trató de tomarlas una por una, pero le fue imposible, volaban desenfrenadas de un lado al otro cayendo con enorme lentitud a las calles de piedra, entonces algo la distrajo.

Allí, entre lo que podía ver se encontraba él, parado a lo lejos con una cálida sonrisa en rostro. Para su propia sorpresa ella no lo persiguió, ni siquiera grito su nombre, solo sonrió como respuesta a su gesto. Era todo lo que ella necesitaba, una última sonrisa.


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⏰ Última actualización: May 20, 2019 ⏰

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