El mar de las reflexiones
Empezó todo, mi viaje dentro de un bote, estaba algo nervioso o al menos eso recuerdo del mar de sensaciones que me invadieron el cuerpo aquel día. Me subí al bote, aún sin rumbo fijo ni un mapa al cual seguir, estaba solo en el muelle; nadie vino a despedirse de mí, me puse algo triste hasta que recordé, que nadie suele estar conmigo desde hace ya un buen tiempo, subí al bote y corte la soga que daría inicio a mi camino, a mi historia, a mí.
[Noche 1]
Siento frío, cabe aclarar que de por sí me había olvidado de mis mantas pues nadie me lo había recordado, porque nadie vive conmigo, me cubrí con la malla de pesca que suelen usar los que salen al oficio, o frío me arropaba y el mismo frío me acompañaba dentro de mi viaje, siempre suele estar presente, mientras oigo el sonido del mar; algo incomodo la verdad ya que junto al ruido del mar iba de acompañante un sólido y cortante silencio, que me recordaba de alguna manera lo que me esperaba aún por recorrer sin rumbo fijo, traté de ver a las estrellas y ni ellas brillaban como suele ser, ni ellas alumbraban mi noche, ni se veía intención de que lo harían.
[Día 1]
Me había quedado dormido, amanecí con los pies muy adormecidos, apenas podía moverlos, pensé que era algo normal hasta que vi que era producto del frío, que a pesar de ser de día aún no se iba ya que las nubes tapaban el sol y la niebla espesa cubría el extenso mar que me rodeaba, empecé a asustarme en el momento que me dí cuenta que mi pie derecho no quería responder, y para empeorar las cosas empezó a llover con una leve sospecha de tormenta en el ambiente, sospecha que se iba haciendo más grande con la incesante voz de los truenos anunciando su poder. No tenía más que esperar a que lo peor pasase y terminar sin bote y sin vida posteriormente. Creí que todo se iba de mi persona, mi alma se desprendía y logré regresar en mí hace mucho.
[Acto 1: "Lo trágico de ser bueno y los beneficios de ser malo"
Me logré ver a cuando era niño, todo iba bien en mi vida, fueron 5 años buenos, muy buenos la verdad, pero empezaron los problemas, como en todo lo que nos rodea nada es perfecto, y esta no sería la excepción, era un buen tipo al menos eso creo, trataba de refugiarme en alguien y nadie estaba para escucharme, sólo recuerdo que a tan corta edad trataba de expresarme con una que otra persona sobre lo que me aquejaba, los años pasaron y me dí cuenta de algo mientras más bueno era con quien me hizo daño, peor me iba, los años pasaron y tardé en cambiar mi forma de ser, alguien respetuoso y bueno se había quedado atrás, no con totalidad, aún había un impulso de decir que quería a alguien pero con miedo todavía. Terminé escuela y no de la mejor manera, sabía que tenía que cambiar puesto que me habían hecho mucho daño sentimentalmente hablando, mis "compañeros" y eso. Empecé colegio y nada iba a mejor, traté de ser más agresivo pero eso me trajo mucha impotencia, al no saber defenderme al no saber estar bien, al ser tan tonto, el primer ciclo de colegio terminó y pues pasaron cosas, me "enamoré" o eso creía pero se fue, nunca pudo florecer más ese sentimiento y en parte me alegro, pero no tardaría en darme cuenta que eso es algo inevitable, me cambié de colegio y pues mis asuntos no iban a mejor, entré a un nuevo colegio, ya a seguir mis delirios de un estudiante promedio, entré y la verdad no me atrajo nada, pero si alguien, siempre pensé que era algo pasajero como que ves a alguien y después se apaga pero no, esto era diferente sentía que por más que la evitaba más me enamoraba, el tiempo pasó, los dos tuvimos una bonita amistad e intentaba acercarme a ella para así algún día en un impulso de valor decirle lo que sentía, escuchaba a su corazón quejarse, la veía derrotada, llorar por alguien mientras yo quería hacerla reír siempre, mucho tiempo pasó, ella decía no querer a ese tipo y veía una mínima oportunidad, después de un tiempo se lo dije, ella no hizo caso a lo que le decía, me di cuenta que la curaba de sus problemas y ella era participe de los míos, le subía el autoestima y ella me dejaba por el suelo, siempre por lo mismo, siempre por él, empecé a ser distante con ella, un poco frío, no mostraba el mismo interés, y por lo que notaba su comportamiento hacia mi era todo lo contrario, sufrí noches enteras preguntándome a mí mismo si volver a ella o no, lo hice y que equivocado estaba al hacerlo, me odié a mí mismo y lo sigo haciendo porque no pude ser suficiente para ella, ni para mí y aprendí que ser bueno en el amor es lo peor que puedes hacer.
Por otro lado estaba mi familia, una familia buena, bueno aparentemente era así, amaba mucho a mis padres, los sigo amando pero no de la misma manera después de lo que pasó. Después de cumplir 6 años empecé a ver que las peleas entre mi padre y madre eran frecuentes, no podía hacer nada para evitarlo, y aunque quisiese era sólo un niño, crecí y me di cuenta que mi padre era el que empezaba todo, nunca pude confirmar si eran ciertos los rumores de infidelidad, no pasaba a más de un contacto que tenía agendado en su móvil, aún recuerdo la primera vez que sucedió todo, lo realmente "malo" habían rumores de que mis padres se iban a separar y sí, lo pude confirmar, mi padre entre lágrimas me dijo que convenza a mi mamá para que no se separen, aún no tenía claro lo que eran "lágrimas de cocodrilo" y de haberlo sabido no hubiese accedido, todo empeoró, me trataba peor me decía que no servía para nada, y así pasaron los años hasta que de nuevo sucedió lo de la casi separación, y volví a ayudarlo, volví a ser bueno y falló otra vez. Así entendí que no había que ser bueno con la familia, al menos con los que más quieres porque son los que más te matan por dentro.
[Noche 2]
Veo una luz, logré despertar, mis piernas pueden moverse levemente, la luna brilla en mis pupilas, aún me cuestiono el porqué salí a este viaje, pero puedo ver que ser bueno, no es lo mejor, para que haya una vida plena debe haber mal en el bien, y odio en el corazón para aprender a decir que no, eso le hubiese ayudado antes, no tengo comida, veo a lo lejos una isla, pero no puedo mantenerme de pie...
