Triste Eduardo andaba
y la muerte lo notaba,
Z a él lo terminaba
y por eso Eduardo lloraba,
la muerte la odiaba
porque al corazón de él lastimaba,
su relación terminaba
y la muerte celebraba.
Penas transmitía Eduardo,
para él Z ya era pasado,
la muerte no la había olvidado
y a Z ya se ha llevado.
Sin ningún obstáculo
la muerte a Eduardo le habló,
Eduardo sin pensarlo
a la muerte se entregó.
La muerte amante de Eduardo,
por el crepúsculo cobijados
disfrutaban de su contacto,
y no les importaba lo realizado.
Eduardo ni cuenta se ha dado,
que Z aun no le había hablado,
la calaca ya se ha vengado
y Z ya no estará a su lado.
La calaca con una sonrisa
le entrega a Z hecha trizas,
Eduardo os la mira muerta
y sin expresión se queda.
Ay Eduardo que tonto fuiste,
si a Z hubieras un poco amado,
la muerte no te habría buscado
y nada de esto hubiera pasado.
