Ninguna persona está feliz con lo que tiene. Ninguna persona dejará de querer más y más
-¿Tienes hambre? - preguntó mi madre entrando a la oficina en la que me encontraba.
-No, estoy bien así - respondí quitándome un audífono.
-Ya despégate de ese maldito celular, solamente estás ahí sentada.
Bueno, podría dejar de estar con él, si no tuviera que esperar cuatro horas sentada en ésta oficina mientras le dan la salida a mi madre.
-Estoy leyendo una historia, es una fanfic mamá. - Le comenté emocionada por mi nueva obsesión. Ella sólo me miró y me regaló una sonrisa cálida, como las que solía darme siempre; se dió media vuelta y se fué dejándome sola con mi música y mi lectura.
Siempre he querido un amor tan cliché, quiero algo tan específico que me da miedo no poder encontrarlo.
(4 horas después)
-Agarra tus cosas, ya nos vamos - dijo mi madre emocionada entrando a la oficina frente a la que yo estaba. Guardé mis cosas en mi mochila, mientras iba por el pasillo sólo pude escuchar "No olvides despedirte".
Específicamente mi madre se refería a su jefe, ese hombre todo acabado, amargado, machito, pero sobre todo cobarde.
-Adiós Licenciado - me despedí acercándome a él para darle un beso en la mejilla, en esa asquerosa mejilla llena de barba.
-¿Ya te vas? - pregunta sin siquiera mirarme.
-Si, ya.
-Está bien.
-¡Descansen! - grita mi madre desde afuera.
Me fui de ahí molesta, eso ya era costumbre, siempre despedirme de esa manera de las mismas personas. Odiaba ser hipócrita con las personas pero en serio mi madre me obligaba a serlo.
Mientras me subía al auto vi a mi madre despedirse de su compañera de trabajo Mónica, yo sólo me molesté en poner mi musica en el estéreo.
Íbamos camino a casa mientras escuchábamos mis canciones que se repetían una y otra vez cada día.
Cuando llegamos subí directamente a la casa, no sin antes saludar a mis abuelos con quienes vivía.
-Hola abuelitos. - dije adentrándome a su recámara mientras les mandaba un beso.
-Hola hija ¿Cómo les fué? - pregunta mi abuelo un poco soñoliento.
-Bien abuelito, gracias. Subiré a la casa - avisé.
Todos los días era la misma rutina, llegar arreglar la casa, hacer tarea, sacar a mis mascotas y dormir. En la mañana, bañarme, recoger a mi hermana Cecilia junto con mi sobrina para dejarlas en el metro y junto a mi otra hermana irse al trabajo, ir a clases en la misma escuela donde trabaja mi madre, esperar cuatro horas hasta que le den la salida y más monotonía.
-¿Qué pasó estúpida? - entra mi hermana Violeta saludándome, y mientras me río le devuelvo el saludo.
-¿Qué crees?
-¿Qué? - respondo sin mirarla.
-Conocí a una chica.
-¿Dónde?
-Por Internet. - cuando terminó de decirlo yo sólo rodeé los ojos; ella solía conocer a personas por internet hasta conocerlas en persona.
-¿Cómo se llama?- pregunté nada sorprendida, pues no era nada nuevo.
-Luisa. - mientras hablábamos y ella me enseñaba fotos de ella y así pasamos la tarde, era hora de dormir, no sin antes recibir un mensaje.
"Hola 👀"
No tenía agendado ese número, así que decidí no responder.
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Vida
RomanceQue vida tan monótona tenía Devorah, ella era feliz así. Pero sabía que necesitaba un giro.
