CAPITULO 1

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Son las 11:15 am en el día 03 del mes de Enero del año 1914.  Mi nombre es Emma, Emma  Parker, en mi otra vida tenía 20 años en esta no lo sé, tal vez el tiempo sea diferente. Veo mi cuerpo recostado en una camilla de un hospital en el tercer piso, habitación número 320; lleno de tubos y aparatos conectados en todas partes de mi cuerpo, no tenía ninguna herida en mi cuerpo para darme cuenta del porque me encuentro en este lugar, más que las marcas de aquellos aparatos que mantenían los últimos pulsos de mi cuerpo, me veo muy blanca y fría como nunca había estado en mi vida. Tenía un vestido blanco largo muy hermoso acompañado de unas zapatillas brillantes y mi cabello negro despeinado. Pero... ¿Qué fue lo que realmente paso con mi cuerpo?

Estaba sola sin ninguna compañía en aquella habitación con olor a mis rosas preferidas, me asuste demasiado, salí corriendo y comencé a gritar por los pasillos para pedir ayuda porque no sabía que me estaba sucediendo pero todo fue en vano, los doctores y enfermeras pasaban a un lado mío casi golpeándome y no me veían ni me escuchaban. Estuve recorriendo varios pasillos en busca de una respuesta a lo que estaba viviendo pero no encontré un motivo por el cual la otra parte de mí estaba perdido en otro mundo; me dirigí a unas sillas que estaban solas y  me senté en una de ellas, recargue mi cabeza en la pared mirando hacia una ventana grande donde tenía una vista hacia un jardín muy hermoso lleno de flores, pájaros volando y unos rayos de sol resplandecientes; me quede en esa posición por un rato y al mismo tiempo recordando que me había pasado y lo último que recordé. No recordé muy bien lo último que viví solo recuerdo que estaba pasando un buen momento bajo las estrellas con Joseph Walker, el amor mi vida.

De pronto me llego un olor tan rico a café recién preparado, en ese momento me acorde más de Joseph, él amaba el café y todas las mañanas tomábamos café en el desayuno y no faltaba en la mesa o al lugar que fuéramos, era una costumbre que después de tiempo se volvió una regla durante las mañanas para empezar un nuevo día lleno de éxito y suerte. Me puse muy triste recordarlo porque no sabía dónde estaría él en estos momentos si siempre estábamos juntos. Pensé qué tal vez no le importaba y me olvido en aquella camilla llena de aparatos. Se me escurrieron las lágrimas sin parar al imaginarme que no estuviera conmigo en todo momento como lo habíamos prometido; cerré los ojos, di un fuerte respiro y me quede así por unos segundos, después abrí los ojos y empecé a ver hacia mi alrededor que estaban enfermeras y doctores entrando y saliendo de las habitaciones unos más apresurados que otros, gente llorando en la sala de espera, supongo que es por alguna mala noticia que les dieron los médicos, otros esperando con cara de angustia por saber una respuesta de su familiar, yo tan invisible viendo solo lo que pasaba como una alma en pena y a lo lejos la cafetería del hospital.

Mi corazón es tuyo...Stories to obsess over. Discover now