1.- Prólogo

61 4 2
                                        

Los árboles bañados de nieve que se podían ver a través del cristal se contoneaban de la misma forma que lo hacía mi coche por lo mucho que llovía aquel día... ¿Llover? Me he quedado corto, se había desatado una tempestad en mitad de la carretera. Las gotas caían con tal fuerza que los cristales desprendían un sonido chirriante, como cuando coges un tenedor y lo frotas contra un plato. Ese sonido estaba acabando conmigo, era tan incómodo... y por si no fuera poco era progresivo, cada vez el ruido era más agudo y más fuerte y para colmo el coche se tambaleaba cada vez más, parece ser que este día fue planeado con la intención de torturarme. Quizá estaba polarizando demasiado lo que me ocurría dentro del coche, quizá estoy enfermo o... mi cabeza está enferma... enferma de pensar... enferma de tanto pensar, a veces pensar demasiado puede llegar a acabar con tu propia mente. El ambiente del coche se me tornaba cada vez más cerrado y asfixiante,  hasta ardua era la simple tarea de respirar, por lo cual abrí la ventanilla del coche para tomar algo de aire; pero fue inútil. En ese momento parecía que alguien había tomado la iniciativa de robarme oxígeno para que me ahogara en el acto. Llegaba un punto en el cual respiraba tan fuerte que mi mente solo se concentraba en ello, olvidando que realmente tenía que conducir si no me quería chocar contra nada. El sudor de las manos había empapado entero el volante y por ello era difícil girarlo y llegado a tal punto de locura, llegué hasta a sentir que el volante giraba solo, como si alguien estuviera manipulándolo para llevarme a alguna dirección... Un momento, lo que acabo de contar es exactamente lo que estaba pasando, el maldito volante giraba solo y los pedales se hundían a propia voluntad. Entre en pánico y lo único que el sentido común me propuso hacer es dar patadas y golpes al coche, quería salir de allí, tenía miedo de esta situación paranormal, más que miedo era un pánico que no podía sosegar... Fue imposible, me ahogaba. Creo que me llegó la hora, los ojos se me cerraban lentamente, pude visualizar en la cristalera unas manchas negras, como si fueran balazos... pero... ¿balazos?  eran balazos y esto hizo que la situación fuera aún más surrealista porque yo no había escuchado en ningún momento los disparos de nadie. Cuando me quise dar cuenta, el cristal estaba completamente negro por la razón que he dado anteriormente, pero ya no pude ver nada... los ojos se me sellaron, supongo que era una especie de adiós. Qué final más extraño...

El coche explotó en mil pedazos, se asemejó a una roca llena de fuego que se desintegraba en pequeñas piedritas. Las piezas de este volaron por doquier una tras otra, y todas en llamas. Y sorprendentemente, yo seguía totalmente intacto, sentado en el suelo de la carretera y ahora si, con los ojos más abiertos posibles. Eché a correr lo más rápido hacia ningún destino mientras hacía chapotear los enormes charcos de agua que se hallaban en el asfalto. El corazón me iba a mil por hora, sucedieron demasiadas cosas en un corto plazo de tiempo y no sabía qué hacer, supongo que como he dicho antes, usé el sentido común.

??? : - ¡Vamos! ¡por aquí!

Escuché una voz que provenía de la arboleda que salía hacia el bosque. Sabía que no tenía elección,y lleno de confianza, me dispuse a entrar en el bosque para seguir aquella voz. Algo en mi interior me dijo que sería la respuesta a todas mis preguntas.

Entré en mitad de todos los árboles nevados, eran semejantemente túpidos y poblados, lo suficiente como para dificultar la vista hacia el alrededor. La suma de flora era tan amplia que estrechos huecos se hallaban para pasar de un árbol a otro y así abrir camino, pero seguí corriendo con el fin de encontrar aquella persona que me gritó con la propia creyente intención de ayudarme. Y entre zancada y zancada apenas le conseguí ver, era un hombre más o menos de mi estatura y vestía un mono de camuflaje con varias franjas amarillas repartidas por algunas partes del cuerpo; aunque no fui capaz de describirle mejor en ese momento por las prisas y nervios que portaba encima.

??? : - ¡Por aquí!

Me volvió a decir, señálandome algo con lo que quedé impactado por si no fueran pocas las emociones que sentía en ese momento. Vi mi coche entero, con todas las partes que le constituían, pero envuelto en llamas. Por lo que fui capaz de interpretar, ese hombre quería que me lanzara al fuego.

- ¡¿Quieres que me meta en el fuego?!

Le grité.

??? : - Escucha, sé que no tienes motivos para confiar en mí, pero no te queda otra ahora mismo. Así que por favor métete dentro del coche, que ya viene...

- ¡¿Quién viene?!

Le dije con voz temblorosa.

Giré la cabeza y la vista me alcanzaba a ver una sombra, que intuía acecharme. Quedé definitivamente paralizado, mis piernas parecían clavarse al suelo y no pude moverme preso del miedo. Dejo de pasar a ser sombra a ser un señor envuelto en una túnica roja que fue imposible ver su rostro por la amplia capucha que le cubría la cabeza, pero de nuevo preso del miedo no fui capaz de describirle mejor, solo sé que se aproximaba hacia mí.

??? : - ¡Venga, no te quedes ahí!

Me rogaba prisa con la voz.

El señor de la túnica roja se detuvo en frente de mí e hizo ademán de querer agarrarme, ya que alzó el brazo para ello. Pero... acto seguido, el hombre del mono de camuflaje no lo permitió y agarrándome de la camisa, me lanzó con fuerza hacia mi coche incendiado. Lo último que sentí era que me quemaba, él tenía razón.

Miré como ese señor agarraba del cuello al hombre del mono de camuflaje, hasta que se lo tiñó completamente de negro. Y por mi parte, mientras me encontraba dentro del coche, me iba lentamente desvaneciendo en unas pocas luces amarillas, como si fueran pequeñas luciérnagas saliendo de mi cuerpo. Sentía como que me estaba yendo a algún lugar, cada vez salían más cantidad de luces... y más... y más... y más... hasta que todas esas luces me deslumbraron y mis ojos solo pudieron ver un intenso color amarillo.

TrenchGeschichten, die süchtig machen. Entdecke jetzt