En muchas ocasiones me han recriminado saben. Que hablo mucho o que no hablo, que soy muy inmadura o que soy muy madura, que soy mucho de una forma o que soy muy poco de otra.
Dicen filósofos muy conocidos que todas las personas contamos con tres caras o máscaras, por ejemplo:
La primer mascara es la que mostramos a todas las personas que vamos conociendo a lo largo del camino, la que presentamos y la que más nos ha costado aprender a usar, es la máscara que hemos logrado perfeccionar, la alegre, divertida, despreocupada, siempre complaciente.
Esa mascara que provoca que las personas nos lleguen a ver del modo que nosotros queremos que nos vean, que nos perciban.
La segunda mascara en la que usamos para esas personas cercanas a nosotros, amigos, familiares, pareja. Toda aquella persona que ha logrado ver a través de esa primera mascara. Que va descubriendo poco a poco que lo tan duramente tratamos de ocultar.
La tercera mascara, esa es la que mantenemos oculta, en muchas ocasiones hasta de nosotros mismos, es la máscara que muestra todo el dolor y aprendizaje que hemos pasado por la vida. Es la que muestra quienes somos en realidad.
Esta es la máscara que nos asusta hasta a nosotros mismos, es la que nos dice quiénes somos en realidad, es la única que dejas caer cuando estamos completamente solos, sin temor de ser descubiertos.
Es gracioso como personas que te conocen por un tiempo llegan a pensar que te conocen muy bien, que saben todos tus gustos, tanto en comida, música, lectura. Ellos han conocido esa primera mascara, muy pocos tienen el privilegio de conocer la segunda y nadie nunca llegara a conocer esa tercera.
En la sociedad de hoy hay dos tipos de personas, las que construyen estas mascaras para poder ser aceptados y las personas que las construyen porque es el único medio que conocen para poder proteger lo poco que queda de la persona que solían ser.
Nunca les ha pasado el estar viendo viejas fotografías con familiares y amigos, y pensar que la persona que estás viendo en esas fotos no es la misma persona que te regresa la mirada cuando te ves en el espejo. No solo hablando físicamente, si no que puedes ver como el brillo en la mira cambio, como su sonrisa cambio, como su ser completo cambio.
Convirtiéndose en una persona completamente diferente. Más triste, más tímida, más apagada. Con una sonrisa en su rostro pero no en sus ojos.
Solo las personas que hemos pasado por este proceso en cual te dejas de conocer a ti mismo y te transformas en alguien nuevo, que tienes que aprender a conocerlo nuevamente desde cero.
En este nuevo ser que el lugar más aterrador del mundo es dentro de su cabeza. Escuchas a las personas hablar de dolores musculares, de dolor de cabeza, y todos los diferentes tipos de dolores físicos por los cuales puede pasar el ser humano, y que dirán las personas alrededor, toma un píldora, ayudara a que se te pase.
Pero qué pasa cuando una persona con un dolor diferente uno tan profundo que no proviene de ninguna parte del cuerpo que se pueda sanar con una píldora. Un dolor tan desgarrador que viene de lo más profundo de tu alma. Las personas no te recetaran ninguna píldora o calmante, muchas te apoyaran otros simplemente te darán la espalda, dejándote solo para que lidies con un dolor que ninguna persona debería de experimentar.
Una torcedura de tobillo se puede arreglar, un brazo roto se puede sanar, un dolor de cabeza se puede quitar con medicamentos. Pero, ¿que se puede recetar para un alma rota? ¿Que se puede hacer cuando tu peor enemigo eres tu mismo? Cuando el mayor monstruo no es el que vas a encontrar debajo de tu cama o escondido en el armario, el verdadero monstruo es el que vive dentro de tu cabeza.
Golpeando, gritando, arañando, exprimiendo todo lo que queda de ti, drenando todo tu ser y tu espíritu. Como se puede curar un alma rota, como se puede enseñar a una persona que ha vivido casi toda la vida rodeada de oscuridad, silencio, miedos, ansiedad que afuera de todo eso hay luz, alegría, paz y amor.
Tomando un día a la vez, paso a paso, poco a poco, aprendiendo a ver los detalles en las cosas más insignificantes, rodeándote de amigos que te quieren y te aprecian que a pesar de a ver sido uno de los pocos que han podido ver a través de la primera mascara, de las sonrisas despreocupas, el dolor que se oculta en tus ojos, en tu alma, siguen contigo, apoyándote y aceptándote por la persona que fuiste, por la persona que eres y por la persona que te estas convirtiendo. Pero lo principal dejándote amar, animar, apoyar y confiar en la mayor fuerza de todas, tu familia.
Las primeras palabras que plasme, cuando estaba escribiendo esto no se dé donde llegaron, ni por qué de un momento a otro tuve la fuerza para poder poner al descubierto una pequeña parte de lo que es el día a día de una persona que tiene que aprender a vivir con este gran enemigo llamado Depresión, pero si quiero que si una sola persona llega a leer esto y estas pasando por lo mismo sepas lo siguiente: no hay nada de que temer, no estás solo, no estás loco, no eres el único que tiene que luchar contra sus propios pensamientos día tras día, noche tras noche.
Eres fuerte, eres valiente eres el vivo ejemplo de que no dejaras que nada ni nadie, aunque sea tu mismo te derrotes, porque eres capaz de grandes cosas, de cosas maravillosas, de cosas que tal vez en tus momentos más oscuros te negabas a creer que podrías lograr. Sal y demuéstrale a la única persona que importa de lo que eres capaz, porque esa persona eres tú.
Acepta la palabra de una persona que ha tenido que prender a vivir con Depresión y ansiedad desde los seis años de vida, tú puedes, eres más valiente de lo que crees. Maravillosa, Increíble, pero por todas las cosas eres fuerte.
STAI LEGGENDO
Empty Space
CasualeNo se si se puede describir como un libro, o si mas bien lo podemos describir como algo que nació con la necesidad de que las personas se sientan que nos están solas en esta loca aventura llamada vida.
