Enero 2018

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Vamos al inicio, en enero de 2018 ya cerca de los carnavales en Sabanalarga, ya poco salía pero ese día algo me dijo que saliera y hasta tiempo después lo entendí, el porqué estaba tan inquieto al salir, que sin muchos ánimos de estar en la calle, mi mente estaba decidida a quedarse en ese lugar.
Tu llegaste, y algo me dijo es mi oportunidad de hablarle; aunque ya lo habíamos hecho. No me determinabas del todo, pero en la única oportunidad que tuve para intercambiar palabras contigo la aproveché, "¿Me das tu número?", a lo que tú respondiste "No me lo sé, pero dame el tuyo y te escribo".
Pasaron los días y las esperanzas de que me hablaras eran casi nulas, hasta un día que de la nada me llego "Hola Alberto" y ahí comenzó todo. Hablamos de todo ese día, una conversación medió fluida, contestabas a veces más lento de lo que yo quería, pero eso no me quitaba el entusiasmo de haber conseguido lo que me propuse aquel día que te pedí el número, lo cual era hablar y conocernos.

Recuerdo mucho que no llevábamos mucho tiempo de hablar y te pedí matrimonio, justo en el momento en donde cada cosa que hablábamos era tan satisfactoria, en ese instante descubrí a mi compañera para ver películas y series.
Luego de días hablando llego el gran día, nos veríamos por primera vez y charlaríamos en persona en nuestra primera cita, que en ese momento no lo consideramos así, pero lo fue.
Viene a mi mente tantas cosas de ese día, como lo nervioso que estaba, pensando de que te hablaba, mentalizando a mi cuerpo de comer moderado; quería generar una buena impresión, quería que ese fuera el primer paso para tener algo. Tanto pensar en qué hablar y cuando estaba frente a ti todo fluyó y ni pensé en aquellos temas que llevaba en mi mente para hablar contigo. Ese día fue el comienzo de todo, desde ese día hay un antes y un después, ese día me demostró que te sacaba sonrisas y tú a mi; la pasamos genial.

Luego nuestros conversaciones se hacían más frecuentes, nos gustaba hablar cada vez más. Parece mentira pero aquella primera vez que viniste a mi casa a visitarme, estaba otra vez nervioso; no sabía cómo atenderte, quería que estuvieras lo más cómoda posible y que te fueras con ganas de regresar.
De hecho lo hiciste regresaste otra vez y no solo a visitar, empezamos a compartir uno de nuestros pasatiempos favoritos, que es ver películas y no cualquier película una de Marvel, ya ese día hubo más confianza se notaba que estábamos más cómodos el uno con el otro. Recuerdo que ese día me preguntaron quien eras y yo dije "una amiga, ella es la hermana de la novia de Andrés"; y Lise me dijo  "como no", una amiga.; era inevitable se notaba la química. No había llevado a nadie con mi mamá y hermanos, creo que no sé si lo notaste pero ya todos sospechaban o daban por sentado que teníamos algo, sin aún tenerlo.

Recuerdo ese día, termino la película y ya te ibas; me dijiste "como buen amigo, préndeme la moto", yo lo hice, pero a la vez no quería que te fueras, sentía tantas cosas en ese momento, la más fuerte eran las ganas de besarte, algo no me dejo atreverme en ese momento; supongo que no era el momento justo para que eso pasara, había que disfrutar el proceso.

Siguieron pasando los días y cada día que pasaba me demostraba a mi mismo que quería algo contigo, en ese momento no sabía si duraría un mes, o dos, o un año o toda la vida pero estaba seguro que quería intentarlo contigo.  En una de esas tantas conversaciones entretenidas, nos colocamos de acuerdo para ir a cine; ese fue el comienzo de nuestra vida como cinefilos.

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