Suelo elegir a mis aliadxs en los lugares más inhóspitos.
Lxs encuentro destellando luz,
dadas las casualidades del destino, en los rincones oscuros de la vida.
Puedo reconocerlas por sus brazos y piernas,
tienen una manía rara por aplastar cosas.
dan abrazos aplastadores
que aplastan las tristezas y los prejuicios,
aplastan a la oscuridad y al vacío.
Lo he visto, aplastan con todo eso que a uno le pesa
y por unos segundos eternos te hacen olvidar de la incertidumbre,
con sus brazos aplastadores de hierro suplantan todo esto
y en su lugar dejan unas calurosas flores. Estas mujeres saben decorar el vacío con flores,
arrasan con el olor a nada y dejan fragancia de cariño.
Y no quiero olvidarme de sus piernas pesadas,
estas mujeres saben usarlas en el momento perfecto.
Esos momentos en los que las palabras dulces y de compasión no alcanzan,
ellas siempre tienen sus piernas pesadas dispuestas para pegarte una patada en el culo
y levantarte del suelo.
Puede parecer un poco agresivo, pero es todo lo contrario
se necesita mucho amor para poder pegarle a alguien de esta manera.
Pueden encontrar cantidades de personas brindando palabras lindas,
pero no cualquier te pega con la realidad para levantarte.
Suelo elegir a estxs compañerxs de vida entre gente rara,
estas son personas que destacan entre multitudes de gente normal,
estas personas van contra la corriente,
vagan por el mundo de las sombras, bailando por lugares grises.
Mis amiguxs son muy diferentes entre ellos,
porque no son iguales a nadie.
Algunxs bailan la vida impulsados por la fé
otrxs por la música.
Algunos vuelan por la brisa de la tranquildad
y otrxs no saben ni que son.
Tienen ojos de amor,
libres de todo prejuicio.
No quiero que piensen que estas personas son discretas,
todo lo contrario, se burlan de los miedos son sus carcajadas despampanantes y te obligan a voltear porque hacen un ruido tan raro a los otros, que uno se queda desconcertado por la demencia que cargan.
Yo nose la verdad porque coincido con esa gente si ni siquiera sé quién soy,
pero muchas veces me levanto de la cama con una sensación de empuje bastante raro.
Me quedo un rato pensando de dónde viene y allí aparecen sus caras raras y entiendo,
que es esta gente amorosa por la vida, que no importa que tan duro empuje ésta contra nosotros; estas personas te ayudan a nadar contra la corriente de la tristeza y hacen de este mundo monstruoso un lugar más cálido y hogareño.
Y a uno no le queda más que agradecer por tenerles cerca.
De mirar la vida con amor y saber que no importa cuantas veces uno se caiga, cerca nuestro tenemos a estos brazos y piernas pesadas acompañándonos en el camino con sus flores de vida.
