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El inicio comienza con una despedida.

La ultima maleta habia sido subida al coche, ya no habia marcha atrás.

«tampoco queria que asi fuera pero...»

—¿estas lista? —cuestionó mi madre al verme tan callada viendo como veia el jardin delantero, tan poco arreglado — ¿olvidas algo? —negué con la cabeza al instante —¿te encuentras bien? — preguntó al instante, acomodo mi cabello hacia atrás y me observo como toda madre preocupada por su hija —todo será para mejor, Lena.

«eso espero»

Solo sonreí para tranquilizarla, no fue hace mucho que mi madre habia encontrado un mejor empleo, o mejor dicho un mejor puesto. El problema a todo esto era la mudanza, era al otro extremo de la ciudad y aun cuando la idea me parecia genial, algo dentro de mi me decia que aquel dia habia sido el inicio de algo que anteriormente nunca habia vivido.
No sentia tristeza al abandonar mi casa, tampoco la tristeza de despedirme de mis amigos, era algo automatico.

Levantarme aquella mañana con la idea de seguir una rutina que, segun a mi parecer, jamas habia echo. Ir a la escuela me parecia nuevo y, sin embargo, segun los registros yo habia asistido once años a esa institución.

Mi hogar parecia extrañamente nuevo, ni una mota de polvo se veia en las esquinas de algun mueble, como si nadie hubiera habitado alli y sin embargo alli habiamos estado viviendo mi madre y yo durante diez años, desde el divorsio de mis padres.

Mis amigos parecian conocerme al derecho y al revés, sin embargo, no recordaba sus nombres y tampoco tenia fotos con ellos y, sin embargo, eran mis mejores amigos.

Aquel dia, mi madre llego con la idea de mudarnos, y desde entonces estuvimos preparando las maletas.

Ese dia...fue tan extraño.

Los dias siguientes a la mudanza pasaron tan rapido como un chasquido, no hubo ningun problema por el cambio de una escuela a otra y no hubo ni un solo inconveniente para retrasarnos, como a cualquier persona común le pasaría.

Una rara sensacion me habia invadido, y mientras el auto avanzaba por la carretera quise mirar atras, no solo para apreciar el paisaje o ver la ciudad que alguna vez me cobijo sino por que lo que sentia.

«¿era melancolia? »

Habia dejado algo muy importante atrás pero ya no podia recordarlo y lo peor es que sabia que no era algo material.

Mi corazón se estrujo y aún cuando estábamos a tiempo para volver simplemente me acomode en el asiento y con indiferencia segui viendo al frente.

Los pocos momentos que recordaba comenzaban a desaparecer como la espuma de mar, y solo queria tratar de olvidar ese sentimiento tan extraño.

Mi madre me sonrio y yo le imite para mantener la seguridad que queria transmitirme.

Respire profundo y exhale el aire.

—¿y como se llama el lugar que al que vamos?

—Maine...una ciudad pequeña en medio de un bosque...

DONT TRY #lsa2020Histórias para pegar e não largar. Descubra agora