El dia que se perdió la sonrisa

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Funcionaba lento y exento de culpa. Me acercaba poco a poco hacia su espalda. Le dolía la panza. Pero no por adentro. Por afuera. Estaba completamente afuera. Su mente divagaba trastornada por extraños y oscuros lugares. Solo quería verle la piel de cerca. Tenia miedo de acercarme demasiado. Tal vez se daría cuenta. Cuando un soplido frío caminaba por su habitación solía imaginar que un alma perdida la visitaba. Pero yo no estaba perdido. Funcionaba lento. Podía estar en varias partes de su habitación también. En general sabia lo que pensaba. Excepto en algunos detalles. Me sentía conectado con ella. Como si hubiéramos compartido un espacio en común. Aunque le preguntase, mi idioma espectral seria inaudible para ella. Me encontraba de lleno hacia una tortura. Una fortuita novedad se había convertido en una esquemática rutina de eterna expectación. Tanto tiempo con ella me había llevado a desarrollar un vinculo particular. Cuando giraba hacia su mirada sentía bronca y temor. Cada ciertos momentos que no podía entender me sentía sumamente encerrado. Podía viajar, pero no sabia hacia donde ir. Su belleza me cautivaba lo suficiente como para emocionar hasta un fantasma. No era amor. Es añoranza. Pero de un futuro perdido que quisiera tener.


En las nueve horas que ella dejaba su casa para irse a trabajar yo me quedaba para cuidarla. Intentaba posar mi esencia en sus sabanas, especialmente cuando lo hacías la noche anterior en tu cama. Quería recordar el máximo sabor que tu piel podía dejar. ¿Era el mismo? ¿Había estado yo allí hace unas horas? Es lo máximo que lograba recordar. Sin embargo la muerte me había dado otras habilidades diferentes. Pocas veces te seguía hasta tu trabajo. Si me muevo en ambientes soberanamente cargados de almas siento demasiados deseos. Todos juntos en un bullicio infinito. Me abruma la cantidad de pensamientos que puedo escuchar. Es por una cautela soberana que preciso no mezclarme entre reuniones sociales. El resto será normal. Pero yo se todo el tiempo lo que llevan dentro. No quiero saberlo. Pero de vos pretendo enterarme de todo. Sos la única persona por la que quiero zambullir mi masculinidad entre su deseo. Pero solo oigo silencio cuando pego mi oído hacia tu mente.


¿De donde he venido?¿Soy el alma viajera de un reciente difunto?

Tal vez fuimos una sola persona que ha sido separada. Y el testigo de nuestra temprana separación es esta atracción innombrable que me llama hasta el borde de tus pupilas. Quisiera saber el momento exacto en que fuimos forjados de la misma forma. Liberarme de las libélulas que me ciegan con su falsa luminosidad. Explotar estas obligaciones que no existen. Dirían que los fantasmas tampoco. ¿Y quien escribe esto, entonces?

¿Y porque me estas leyendo? Yo no veo satisfacción aquí. Dame tus traumas justo en la cara. Te voy a enseñar a destruir todas las estructuras. Las que encarcelan tus percepciones. Las que sobornan tus miradas. Las que confirman tus sospechas. Soy un devorador de seguridades.


Igualmente, hemos perdido. El enlace original de fuego ha sido quebrado. Las llamas incompetentes han mezclado diametralmente lo que se encontraba destinado a progresar como un libro bien escrito. De principio a final. No de principio a inicio con el final en el medio, escondido como un acechador nocturno.

Tal vez la única forma de volver a encontrarte sea por la escritura.

Se que me gustaría escribir algo diferente. Pero todos las noches después de bañarme me encuentro sentada enfrente de un montón de papeles. De chica me gustaba escribir. Pero eran épocas diferentes. Antes lo hacia por placer. Ahora para tratar de entender. No le deseo a nadie lo que me ocurrió. Tampoco puedo recordarlo con seguridad. Fragmentos dispersos se alternan en mi mente. Algunas noches procuro ordenarlos. Pero siento que muchos sucesos de aquella fatídica noche se han extraviado. No se donde se encuentran. En la memoria perdida de mi agresor quizás. Necesito decirlo. A fin de cuentas, nadie me observa. Fui violada. Lo que debía ser una salida recreativa, resulto ser finalmente una horrenda pesadilla. Ahora se que no pude haber hecho nada mas. Tarde años en darme cuenta que no tenia ninguna responsabilidad. Fui una completa víctima. Me fue arrebatada de mi toda parte de inocencia.

Intente superar todo el sufrimiento que me causaste. Todas las inhibiciones a la que fui sometida. Busque una explicación liberadora. Pero fue inútil. Muchas veces sueño que me encuentro de nuevo con mi abusador. Le pregunto en la cara porque yo, de entre todas. Pero no responde. Lo odio. Verdaderamente lo odio. Desde aquel episodio he perdido unas cuentas reglas que utilizaba. No se si lo bosque, pero lo de ayer merece ser contado. Se que no hay vuelta atrás.


Eran ya las diez. Debía seguir dos cuadras después del subte. Pero tenia ganas de pizza. Por lo que desvié el trayecto un par de minutos. Sentía su calor a través del cartón. Quería volver rápido a casa. Si ya las vías del tren por la noche no me gustaban, muchísimo menos luego de mi fatídico suceso. Intente cruzarlas lo mas rápido posible. La oscura noche de calor y lluvia nublada no ayudaba en nada.

No puedo describir el pánico absoluto que emergió tras mi espalda cuando nuevamente su horrenda voz aulló llamándome nuevamente. Era la misma. Estoy segura.

Todos los mecanismos se paralizaron. Una lanza de hielo atravesó mi mirada.

-¿Tenes hambre, morocha?


Decir que fui poseída por los mas viles instintos de venganza es poco. La oscuridad no me dejaba verificar su rostro. Pero su voz era la misma, estoy segura. Dos veces no me iba a pasar.


Solté la mochila. Con tal velocidad que saque al mismo tiempo el paraguas compacto que guardaba desde la mañana. Creo que ni esperé a que se acercara mas. No podía volver a pasarme. Sucedió todo rapidísimo. Nuble la mirada y con todas mis fuerzas le reventé el paraguas en la cara. No sabia que tenia tanta fuerza. Mi estúpido agresor jamas imagino tal reaccion. El ruido del golpe fue compacto. Como si no necesitara ser oído por nadie mas. Cayo su cuerpo sobre las vías del tren, en el medio, ahí, por todas partes. La tenue lluvia cubría todo de lágrimas. La infame pizza ya se había perdido. Corrí llorando el resto del camino. La bocina del tren se quejaba de fondo clamando su regreso. Anunciaba lo que aplastaría metros mas adelante.


La puerta se cerro furiosa detrás de mi. Las lágrimas ahogadas que se encontraban encerradas se agitan en una avalancha de gritos inaudibles que estallaron contra todos los rincones de mi habitación. Tire la ropa mojada. Estalle el paraguas ensangrentado contra el espejo del baño. Caí sentada contra el rincón mas oscuro. Creo que estaba la luz cortada.


Hace unas horas. Si, yo también escuche los cristales romperse. Estabas irreconocible. ¿Que te habían hecho? Arenas del terror te envolvían. Te habían atacado. ¿Por fin podría escucharte?¿Porque tan tarde?


Me llevo varios minutos oir la historia completa en mi esencia espectral. Creo que pude odiarte por lo que acababas de hacer. Pero bastaba ver como llorabas, temblando indefensa y fría como la luna en noches de cacería.


Note que un rastro de sangre perseguian tus pasos. Tenian un aroma muy familiar para mi. Como si los conociera de toda la vida. Ya no puedo quedarme a verte. Tengo que descubrir lo que hiciste.

Salí del edificio volando infinitamente. Tu rastro del miedo era fácil de seguir para mi. Tus huellas ensangrentadas me hacían recordar cada vez mas a la persona que alguna vez fui. Doble una calle tras otra con la seguridad creciente de que me encontraba retornando por un trayecto que conocía de algún recóndito lugar perdido.

Las vías del tren me frenaron. Deje de creer en tus cuentos cuando vi lo que yacía entre las vías. Era todo cierto.

Lentamente volví hacia mi mismo. Me mire a los ojos desorbitados, pero ya no veían a nadie mas.


El dia que se perdió la sonrisaCerita yang bikin terobses. Temukan sekarang