Untitled Part 1

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Raven Willow se adentró entre los endiabladamente ensortijados pasillos de la biblioteca de La Sede Central. Era de noche, y la Luna alumbraba sus pasos con su tenue luz nívea. Raven siempre se había sentido más a gusto de noche. Nadie sabía por qué. Mucha gente se lo preguntaba silenciosamente, y otra mucha admiraba su vitalidad nocturna. Raven se rió internamente al imaginar la cara que pondrían si se enterasen de la razón de su energía. Muchas veces había fantaseado con contárselo a alguien, pero siempre acababa desechando la idea. No, su origen debía seguir siendo un secreto de la Orden. Solo el Consejo debía saberlo. De repente, un suave murmullo llego a su agudizado oído.

-No podemos de...rla así. Se e...a con...miendo a si misma.- Dijo una voz.

- Y ¿Qué su...es que hagamos, Terry?- Preguntó otra con tono acusador.

¿Terry? ¿Terry Pratchet? Si la memoria no le fallaba a Raven, y no le solía fallar, Terry Pratchet era, entre otros títulos, el maestro escriba y miembro del Consejo. Y eso otra voz... Raven creyó que pertenecía María Estuardo, la directora de la sección de aprendices de Político, también miembro del Consejo. Entonces una tercera voz con un marcado acento español intervino.

-Señor y señora, por favor, cálmense. Así no lograremos nada.-

-Cierra el pico, Cervantes. Hay que hacer algo con esa niña ya.- Le replicó María Estuardo. ¿Cervantes? Otro miembro del consejo. Esto empezaba a oler mal. Raven dirigió sus pasos hacia donde se encontraban los murmullos. En efecto. La puerta hacia la cámara de debate estaba entreabierta y por ella se colaba un fino hilo de luz. La muchacha se apartó un mechón de cabello azabache de la cara y asomó casualmente la cara por la puerta, de forma que tenía una visión general de la cámara, pero pasaba desapercibida a la vez. Allí estaban los catorce miembros del Consejo. Siete hombres y siete mujeres que habían cambiado nuestra historia, si bien no del modo que algunos esperaban. Por orden de izquierda a derecha eran; María Estuardo, Terry Pratchet, Miguel de Cervantes, Mary Shelley, Nicolas Flamel, Amelia Airheart, William Sakespeare, Ada Lovelace, Santiago Ramón y Cajal, Clara Campoamor y Pablo Picasso. Todos parecían discutir acaloradamente sobre algo que se le escapaba. No fue hasta que Clara Campoamor habló, que se enteró de a dónde iba la conversación.

-No podemos dejar que su naturaleza la siga devorando. Raven Willow nació mestiza. Y La Sede Central no es lugar para una mestiza. Vino de la naturaleza y allí debe regresar.- Sentenció.

Raven sintió que el mundo se hundía bajo sus pies. Sintió el dolor agudo de la traición. Sintió que su verdadera naturaleza la devoraba por dentro y le imploraba salir a la superficie. Sintió que lo permitía. De sus brazos salieron plumas negras, y sus ojos se convirtieron en dos orbes del color de la tinta de calamar. Nunca se había sentido tan libre. Un cuervo alzó el vuelo.

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⏰ Last updated: Apr 11, 2019 ⏰

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