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Salí de casa a las 6:30 de la mañana, como todos los días. Cogí el autobús que me llevaba al Hospital de San Antonio, como todos los días. Llegué y fui hacia la habitación 305, también, como todos los días. Nada era diferente de lo habitual. Llevaba meses con la misma rutina de siempre esperando que ocurriese algún cambio en ella, algo que me indicara que todavía podía tener esperanza, pero todo seguía igual, como todos los días.

-Carla, deberías hacerte a la idea de que no va a despertar, lleva meses asi, porque no simplemente la dejas ir, te estas haciendo daño a ti misma y lo sabes.- Me dijo Luis, como absolutamente todos los días.

Él sabía que no podía rendirme , había gente que la necesitaba , que la quería, y que el hecho de que ella muriese les dolería como nada en el mundo. Luis siempre había sido mi mejor amigo, y siempre lo sería, tanto en la vida como en la muerte, pero había veces, demasiadas, que se empeñaba en hacerme creer que lo que él me decía era lo mejor para mi, cuando lo mejor para mi era todo lo contario.

-No puedo Luis, sabes que no puedo. Acaso no ves como su marido, sus padres y sus amigos vienen todos los días a verla, a rogarla que no se vaya, a que luche. No puedo abandonarla.

-No vas a abandonar nada ni a nadie Carla, porque ya no hay una lucha por la caul seguir luchando, Él nos ha dicho que ya debería estar muerta, enterrada y descansando en paz y el único motivo por el cual no lo esta haciendo eres tú. No solo te haces sufrir a ti misma sino también a todas la persoan que la quieren. ¡Aquí ya nadie tiene esperanza, nadie piensa que se vaya despertar y lo único que estas haciendo es alargando su agonia y estoy cansado de que seas tan egoísta!- me gritó Luis.

Estaba cansada de que me reprochara todos los días lo mismo. Yo sabía que lo único que él quería era que me fuera con él y que asi todo el mundo pudiera estar en paz pero aun asi, ya no podía más y exploté

-¡El hecho de que tu hayas perdido el tuyo y que ni siquiera te hayas molestado en luchar por él no significa que yo la vaya adandonar como si nada! -. Al instante de decir eso me arrepentí. Yo sabía lo mal que lo había pasado él dejándole ir, pero yo no era tan valiente, no estaba preparada para morir, porque si ella se iba yo desgraciadamente me iria con ella.

Carla Where stories live. Discover now