Prólogo

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La noche.
El miedo.
Dolor.
Abstinencia.
Control.
Remordimiento.
Furia.
Silencio.
Frío.
Lágrimas.
Sangre.
Negro.
Y devuelta al principio.

Recuerdo que el primer día sólo podía pensar en esas palabras, en esas sensaciones. Las repetía en mi mente como un mantra sólo para no olvidar, para vengarme de él o de mi, de quien sea que tenia la culpa por lo ocurrido.
Apenas podía moverme, ya que el dolor me cruzaba de punta a punta todo el cuerpo.
No, no tengas miedo Emilia, ya estoy mejor o eso creo. Bueno, ya no pienso en ese listado de palabras, eso... tiene que significar algo ¿No?.
Da igual. Ahora que estoy volviendo a casa sólo pienso en volver en mi. En ser yo otra vez. Emilia. Aquella que sonreía y era amable. Debo serlo o de lo contrario mi secreto verá la luz y yo no puedo darme ese lujo. No ahora. Ni ahora ni nunca, mejor dicho.
Está decidido, este es mi secreto y sólo mío. Por eso no voy a pronunciar esas palabras jamás. Jamás dejaré que me vean de esa forma, que conozcan toda mi historia. Esta es mi decisión, no tuya. No más. Ahora soy yo quien decide por mi. Soy yo la que vuelve a vivir su verdadera vida después de tantos años de vivir en el encierro.

¡Emilia salí de ese pozo! ¡Emilia olvídate del pasado! ¡Emilia!

Basta Emilia, no seas tonta. No puede ser que escribas estas palabras en una estúpida libreta hablando de vos misma en tercera persona. ¡Deja de actuar extraño nena! La gente normal no conversa consigo misma... ¿O si?.
No importa. Estas son las últimas horas antes de llegar a casa.
¿Algún deseo en particular?
Mmm... ¡Si! No volver a enamorarme.

Mi lado de la historia: Emilia.Stories to obsess over. Discover now