Cuando la luz de un nuevo día hace que mi sangre entre en mayor fricción, pienso en todo lo que debo hacer. De camino a mi instituto, misiles siempre pasan por unos pocos metros de mi cabeza, tanques disparan a mis espaldas y las balas chasquean. Me gusta pensar en eso porque, después de todo, se me hace interesante ver a lo que puedo llegar ignorando algunos ámbitos del ambiente y solo concentrándome en lo que quiero escuchar.
Siempre pensando en algo nuevo, en una nueva forma de sonreír, en una nueva forma de mentirle a mis seres queridos para hacer mi vida un poco más interesante, pero entiendo, además, los contras que tiene algo tan filoso como una mentira. Las mentiras no son inofensivas, entiéndelo. Desde que mi mente ha cambiado, las mentiras se hacen más aún más lejanas y eso es bueno tanto para mí como para los que me rodean. La culpabilidad me corrompe ahora.
Cuando el silencio se apodera de mí, es cuando llego a mi estado de éxtasis inevitable. Amo el silencio, es como si me hubiera enamorado de ella, como si me hubiera casado con ella y hubiéramos tenido un hijo que se llamara: "Chao mundo". Todo es así aquí, en mi mente.
Quedan muchas cosas que explicar, pero este pequeño lugar se llama Mein Denke, que en mi adorado alemán, significa Mi Mente. Es como la copia Mein Kampf de Hitler, pero conmigo en el centro. See you next time ;)
