Hola.
Veréis, mi casa se está quemando hasta los cimientos.
¿Eh? Sí, sí, lo que viene siendo fuego por todas partes. El edificio se está quemando. Toda la situación es estúpidamente estúpida y ridículamente ridícula, pero sí, el incendio es notable, palpable y visible. Arde como el demonio.
Sé lo que estáis pensando, gracias por preocuparos, pero no corro ningún peligro... inminente. Quiero decir; estoy fuera, sentada sobre este increíble e inútilmente pesado vestido medio carbonizado, viendo como la casa se derrumba entre las llamas, pero lo que se dice yo está intacto. A ver, estoy aquí como quien dice de milagro porque casi me cae una viga de madera encima. Pero bien, en serio, es decir, tengo otras preocupaciones en mente y por eso no puedo correr de lado a lado o lamentarme a lágrima tendida como los sirvientes que me rodean.
¿Que qué puede ser más importante que tu casa ardiendo? Fácil.
Veréis, morí anoche.
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¿Otra vez soy la mala del cuento?
FantasyMar, tras morir abruptamente, es reencarnada dentro de una novela histórica donde tendrá que poner su ingenio al límite para poder sobrevivir.
