Aytria llora la misteriosa pérdida de su mejor amigo Jonh.
Todavía se pregunta ¿qué es lo que le sucedió?
Todas las noches y dia trás dia, mira la luna, mientras sueña despierta y fuma.
Todos los recuerdos con Jonh, todas las risas, los enfados, las renconciliaciones, los celos, los regaños...todo eso ya no iba a poder vivirlo de nuevo.
Por más que el humo del cigarro inunde su boca, esta no sabe a tabaco, si no a amargura.
Ese vacío indescriptible que te deja la muerte de alguien tan importante para ti.
No puedes parar de pensar en que él ya no esta contigo. Está muerto, tratas de asimilarlo por qué todo parece un sueño...o al menos, te gustaría que lo fuese.
Y lo peor de todo es cuando te das cuenta que ya no va a volver, que no vas a volver a ver su sonrisa, sus ojos, no vas a poder sentir sus abrazos una vez más...Nada.
Se te forma un nudo en la garganta y aunque de tanto llorar te quedes sin lágrimas...esa odiosa sensación no se va. Te sientes sola, vacía e inútil.
El corazón llora su pérdida, al igual que tu mente y tus brazos.
Lo extrañas y no puedes decirle nada.
La gente dice que te comprende pero no saben nada.
Te sientes tan rota en esos momentos que ya nada te importa. Sólo quieres tenerlo de vuelta y abrazarlo por última vez...pero no todo en esta vida se puede.
Y eso, lógicamente lo aprendes de la peor manera posible.
Aytria no levanta cabeza, es la más afectada de todos. Incluso está más afectada que la madre de él.
Jonh y ella eran más que amigos, más que hermanos, eran almas gemelas.
No necesitaban palabras, ni gestos, tampoco miradas. Y a riesgo de parecer algo loco, ellos se entendían con tan sólo una respiración entre ellos dos.
Se conocieron de pequeños, jugaban y reían sin parar.
Después, cuando vas creciendo, el tiempo se encarga de robar tu inocencia. Pero bendita suerte de que se tenían el uno al otro.
Se contaban toda la mierda que les pasaba y aunque les afectara, ellos hacían bromas o se burlaban de ellos mismos.
Es necesario decir que ella le amaba a él, cómo un poeta, la música.
Juraron no separarse nunca. Y Jonh rompió su juramento.
Juraron protegerse mutuamente. Y Aytria volvió a romper el juramento.
Juraron ser felices...y ambos rompieron su juramento.
Él ya no estaba y tenía que aceptarlo.
Toc...toc...toc...toc...
-¿Aytria?- una débil voz sacó a la jóven de sus pensamientos.
Aytria rápidamente limpió sus lágrimas y se aclaró la garganta para ver que se le ofrecía a Nicolle, su hermana pequeña.
Aunque parecía imposible que Aytria volviera a sonreír Nicolle lo lograba.
Nicolle apenas tenía 5 años pero era más madura que las demás niñas de sus edad.
Abrió la puerta y la dejó pasar. No dijo nada, ni siquiera le dedicó una mirada. Se sentó otra vez al borde de la ventana para mirar al exterior.
ŞİMDİ OKUDUĞUN
Insomnio
Rastgele¿Cuántas veces le dedicamos el insomnio a personas que ni nos piensan? Aythia es una de ellas... Un día estaba mirando la preciosa luna desde su ventana, hasta que algo le saca de sus pensamientos...o más bien de su dimensión...
