—Marian, estás loca en verdad.
Me dijo Garrett y no es la primera vez que me dicen éso.
Por que así soy yo, Soy Marian Reed, castaña, de ojos color verde esmeralda, mi piel es color canela, mis labios son naturales, mi nariz tiene una curva pronunciada, llego a medir hasta 1.65m, soy algo callada, me gusta el color azul, comer en silencio, me gustan las pastas, y lo más importante... La vida marina.
Me encanta cómo el agua puede callar algunos sonidos, cómo se siente en la piel al tacto, cómo danza entre mi cuerpo y yo en ella, cómo en el momento más estresante, te relaja, te llena de vida, y los animales son tan hermosos bajo una capa de cristalina y pura agua.
Las plantas debajo de ella, bailando de un lado a otro por las ondas que provoca el viento seco y los animales acuáticos.
Por éso, soy Bióloga Marina, bueno casi, en éste mismo instante, le acabo de proponer algo a Garrett, a él también le encanta el mar, por éso es mi profesor por así decirlo porque no voy a ninguna escuela, sólo lo escucho a él hablar tan fascinado de algo que me enamoró con sus palabras.
Dejó sus imágenes en el escritorio de madera con pesadez y me miró severamente, él es como un padre para mí, ya que el mío no está, no sé nada de mis padres, sólo sé que vivo aquí, en ésta pequeña ciudad o éso es lo único que Garrett me ha dicho.
—No tenemos el equipo necesario.
Soltó un poco más aliviado.
—Pero, tenemos el oxígeno, la mascarilla, el traje y todo...
Le repliqué señalando el cajón de madera donde todo está guardado.
—No es lo único, sabes que el agujero podría llevarte, necesitamos una soga o algo para detenerte...
Comentó haciendo una soga imaginaria con sus manos, yo sólo asentí.
—Bien, la conseguiré y...
—Marian, es muy peligroso, ¿entiendes?
Preguntó sentándose en su silla giratoria y yo me senté bien.
Solté un bufido de desesperación. Buscando en mi mente las palabras correctas.
—Las necesitas para tu documental, así, mejoraremos en toda la economía, serás famoso!
—No quiero ser famoso, Marian, quiero hacer lo que amo. Pero no poniéndote en riesgo.
Dijo levantándose de su silla color rojo carmesí, aquí viene un abrazo de "padre e hija".
—Pa, yo también amo a la vida marina, quiero tomar ésas fotos YO misma.
Dije dentro del abrazo, segundos después me soltó y su rostro estaba serio.
—Marian...
Se quedó pensando y yo junté mis manos como plegaria.
—Bien. Pero hay que completar el equipo.
Gruñó rendido, yo sonreí automáticamente y lo abracé muy fuerte susurrando "Gracias".
Y como dije, iba a comprar la cuerda, pasé por ella a una tienda de deporte.
Busqué la soga más resistente y la tomé.
—¿Buscas sogas para...?
Preguntó un empleado vestido de azul rey y unos pantalones color negro.
—Es complicado...
Respondí haciendo una sonrisa torcida recordando que nadie puede saber que iré cerca de un agujero en el mar por unas imágenes de los animales más extraños.
—¿No piensas ahorcar a alguien o si? Porque te recomendaría ésta, sus nudos no se deshacen.
Me mostró una soga áspera y yo me puse pálida.
—¡Es broma! A menos que... ¡Bromeo! O... No? ¡Sólo estoy jugando tranquila!
No paraba de reírse, más bien parecía nervioso.
El chico tenía un cabello color negro azabache, un par de ojos color plateado, su nariz era triangular y era varios centímetros más alto que yo.
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Marian
Science FictionMarian ha vivido por 17 años junto a su casi padre Garrett. Pero de repente, en una pequeña misión en el mar, Marian tiene un accidente y descubre otro mundo. La cuestión es... ¿Es la primera vez que pisa ésa tierra? ¿Quieres descubrir Braxton jun...
