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Prólogo

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En muchas ocasiones, la muerte ha pasado por mi mente con forme mi vida va transcurriendo. Algunas veces he intentado llegar hasta ella, pero he fracasado ante el intento. Tal vez es porque no lo he planeado perfectamente y el destino aun no desea tenerme dentro de esa maravilla que seguramente me haría demasiado feliz. Sé que no debería estar hablando de ella como si de eso intentara depender, pero yo así lo veo, como una verdadera paz infinita, donde no existe la mierda que pueden ocasionarte en el mundo y todas las tragedias que suceden en la vida día a día. Es así de simple, la muerte puede hacerte sentir vivo de lo que no pudiste sentirte en vida propia. Sin duda quería llegar a ella y sentirme vivo nuevamente, como cuando tenía cinco años y todo era más fácil. Donde la preocupación por sacar buenas notas en el colegio no era nada a comparación de una factura de coche o de tu propia vivienda, donde los problemas aun no surgían de la nada, donde las relaciones aún no se paseaban por mi mente y el amor era solamente concebido hacia mis padres. Todo cambia con el proceso de la sobrevivencia.

De nuestra propia sobrevivencia.

Porque en este mundo ya no se vive ni se disfruta, solo intentamos sobrevivir por nosotros mismos, pero sabemos que siempre dolerá de cualquier manera que intentes llegar más delante. Cuando naces duele, cuando creces duele, cuando vives e intentas disfrutar duele y cuando mueres duele, y dejamos una explosión de penas sufriendo por nuestra perdida. Va a doler de cualquier manera porque así es y por qué así será siempre. Porque la confianza dejó de existir desde el día en que nos lastiman por primera vez, donde destruyen nuestra infancia llevándose consigo toda nuestra felicidad. Después de ese día, nos humillan de la peor forma posible, las burlas, los gritos, las risas, nos hacen una persona fuerte, una persona con los sentimientos destruidos, una persona que no sentía nada a excepción del rencor, es lo único que vive en nuestro interior destruyendo todo lo que se atravesase enfrente. Y porque hay que luchar y no dejar que el maldito mundo nos derrote como siempre intentan hacerlo, tienen que hundirnos y ahogarnos con nuestras propias lágrimas.

Muchos me hicieron mierda de cualquier manera posible pero con el paso del tiempo aprendí a defenderme haciendo mierda a otras personas que intentaban hacer lo mismo.

Destruirme a mí mismo es lo que más importaba, porque intento cuidar de mí y solamente a mí, me valía una mierda lastimar a los que se encontraban a mi alrededor que intentaban acercarse para ayudar pero sabía que todo era mentira, no tenía que dejar entrar a nadie a mi maldita vida, porque ya estaba harto del maldito maltrato de este puto animal que creían conocer. La verdad es que a veces ya me vale mierda todo lo que pensaran y criticaran de este miserable, dejaba que todo fluyera como el destino quiere que se reproduzca, sin pausas, sin cortes, sin adelantos o atrasos. Que fluya como la sobrevivencia quiera que fluya, pero eso sí, con la soledad impregnada en ella. Y la razón por la que sigo aquí es porque aún sigo buscando mi felicidad aunque ya se haya extinguido del todo, y sé que dejare de buscar mi propia salida ya que siempre la muerte me detendrá en cualquier punto de debilidad pero aun así, tengo una razón por la cual sigo en este maldito mundo de porquería.

Hasta El Infierno (Actualizando) Histórias para pegar e não largar. Descubra agora