Las lágrimas resbalaban por los ojos de la más joven de las hijas de Dios, su cabello blanco recortado sobre los hombros estaba opaco, sin vida, y sus ojos negros reflejaban una tristeza infinita. Al otro lado de su ventana varios ángeles paseaban. Se puso de pie y se enjugó las lágrimas. Observó a dos de sus hermanas venir hacia ella.
- ¡Shizuka!- Gritó Aika, la mayor, quien era el ángel del amor.
- Traemos noticias- Continuó Kiyomi, ángel de la pureza.
El dolor volvió a oprimir su corazón, colocó su mano sobre su pecho y respiró hondo.
- Tranquila, todo estará bien- Comentó en voz baja
- ¡¡Shizuka!!
- ¡Ya voy!
De repente un temblor agitó el mundo, Kiyomi cayó para atrás por la fuerza del suceso.
- Es por eso que hemos venido.
- ¿Has llorado, Shizuka?- Preguntó Aika.
Bajó la cabeza apenada, se rehusó a seguir llorando, sabía que no debía hacerlo, pero...
- Tus ojos están colorados, debiste haberlo hecho.
- Lo lamento mucho- Respondió en voz baja.
- Sabes que no debes hacerlo, estos temblores fueron ocasionados por eso, sabes lo que pasará allá abajo.
- Tenemos que detenerlas.
- ¿Por qué? ¿Qué está ocurriendo?
- Sabes que cada lágrima que derramas afecta a los humanos. Sabes que los vuelve corruptos, y empiezan a hacerse daño unos a otros, tus lágrimas tienen el poder de destruir un planeta entero, por eso no debes hacerlo.
- Pero yo... No puedo contener mis sentimientos.
- Debes hacerlo por el bien de todos.
- Ellas van a hacer el Reinicio. A pesar de que es el único método, para parar esto, y que nadie salga herido...hay la posibilidad de que...
- ¿Qué?
- De que...- Kiyomi tomó aire- ...todo...desaparezca.
Sus palabras fueron una apuñalada en el pecho de Shizuka, el joven ángel del tiempo.
- Tú...puedes causar el silencio. Si sigues todo empeorará.
Shizuka se dio la vuelta y observó a los ángeles volando de un lado a otro. Los pequeños lloraban y los mayores eran presas del pánico, todos la miraban con terror. Entre esos rostros aterrorizados, pudo observar su rostro, su blanco rostro, cuyos ojos cuál rubíes brillaban y cuyo cabello azul marino seguía al viento.
El apartó bruscamente la mirada, los ojos de Shizuka comenzaron a arder por la presión de aquellas lágrimas que no debían ser derramadas.
- Shizuka- El tono de advertencia de su hermana mayor dolió.
- Sería mejor que desapareciese.
- ¡¿Qué dices?!
Observó una rosa blanca, que florecía junto al alfeizar de su ventana. Olió su aroma y tocó sus pétalos con suavidad, se apartó de golpe cuando estos comenzaron a marchitarse.
- Shizuka.
Una explosión retumbó a lo lejos y el sonido de agua corriendo con fuerza la agobió, junto con el silbido del viento, el retumbar de los truenos y el crujir de la tierra. Corrió hacia el borde de su ciudad celestial, a través de varias nubes blancas, pudo observarlas, los 5 ángeles elementales que mostraban su presencia en la Tierra. Observó las inmensas grietas que asomaban en la tierra y a la gente que era tragada por ellas, para luego desaparecer. Observó las inmensas cantidades de agua que lo sepultaban todo a su paso. Oyó los gritos de los seres que tanto se habían esmerado en proteger y guiar. Observó los relámpagos que azotaban cada parte de la Tierra, junto a los vendavales que se llevaban consigo casas, animales y personas. Observó también, la fiereza del fuego consumiendo todo lo que se interponía en su camino.
CITEȘTI
El Laberinto de las Almas
FantezieDurante su decimosexto cumpleaños, Leah, descubre que todo lo que creía sobre su pasado es falso y que es la hija de dos monarcas del mundo en el que habita. Una misión le fue otorgada desde su nacimiento y sobre sus hombros recae el destino de 4 r...
