Empiezo a escuchar un ruido de fondo, mi cabeza hundida en la almohada y aún así el ruido no para. Levanto la cabeza y veo que me están llamando, lo cojo.
-Abby, venga ya tía tienes 1 hora para ponerte todo lo puta que puedas- mi cabeza intenta analizar la voz y procesar la frase completa.
-Vamos a ver Hope, son las 20:54 de la tarde, me puedes explicar, ¿Dónde pretendes ir a esta hora?-le digo con voz de dormida. Sinceramente no tenía otra, me acababa de pegar la siesta de mi vida ya que ayer estuvimos toda la noche de fiesta y necesitaba al menos recargar un poco.
-Joder tía, ya estás mayor, la zorra de tu ex te ha tocado por lo que veo- abro los ojos de una.
Me tiene que sacar a Cate en todas las conversaciones, como si ya de por si mi cabeza no lo hiciese lo suficiente. No le falta razón ninguna la verdad, Cate me hundió muchísimo después de que lo dejásemos. Es normal ¿no? Se supone que después de tu primera relación deberías estar guardando el luto. Pero no, teniendo a una amiga tan pesada y tan borracha no puedo ni llorarle un mísero minuto.
-Si tú supieras las ganas de pegarte que me entra cuando la nombras, dejarías de hacerlo-la voz empieza a coger más volumen, mis horas de sueño las rompe solo y exclusivamente ella, si tú dijeses que al menos es follando, pero no, hetero tiene que ser y claro mi mejor amiga.
-Bueno pues si tantas ganas tienes, ya sabes ya te quedan solo 50 minutos para recogerme de casa de Luca-se ríe, y cuelga.
Dejo el móvil en la cama, yo ya no distingo entre el odio que le tengo, las pocas ganas de fiestas, o que encima de todo me toca recogerla.
Me ducho y me quedo completamente desnuda mirando el armario. Después de unos 15 minutos elijo la ropa, tampoco gran cosa, vaqueros negros, camiseta de tirantes turquesa, botas negras y por supuesto mi cazadora de cuero. Cojo las llaves, y salgo.
Cuando bajo veo que sube Drake, mi compañero de piso. Nunca había visto a un gay tan repelente y tan gilipollas.
Cojo la moto y en 5 minutos me planto en la casa de Luca. Llamo a Hope.
-Hola pedazo de guarra, ya estoy abajo, empieza a volar anda- miro hacia la ventana de Luca y veo cómo sale la mano de Hope haciéndome la peseta.
-Bajo ya amiga-Ella como siempre, irritándome hasta el último segundo.
La veo salir del portal, a veces me sorprende como Luca puede entrar y salir de su casa sin romper el techo de tantos cuernos. Ella siempre va realmente provocando, y no por cómo vaya vestida, es que ella misma lo admite.
Se sube a la moto y vamos hacia el centro de Londres a cenar.
Entramos al restaurante de mi madre, siempre solemos venir aquí a cenar ya que nos sale gratis y está a dos calles de todas las discotecas de la ciudad.
-Adoró tanto a tu madre-Dice sonriendo mientras cena.
-No la adoras, adoras que te invite a cenar, no lo confundas, amiga- lo digo en tono burlón para meterme con ella.
Cuando casi habíamos terminado veo cómo entra una chica, la conocía, había cambiado muchísimo, y no podía creer que después de tantísimos años iba a volver a verla. No viene sola, hay una chica Justo detrás suya. Una chica delgada, pelo liso, se le ve algo tímida junto a ella.
Cuando la amiga va al baño me armo de valor y voy a saludarla. Está apoyada en la barra pidiendo algo de beber, decido acercarme de manera interesante, como si no la hubiese visto desde el momento que abrió la puerta. Me pongo al lado suya, con la excusa de pedir la cuenta y noto como su mirada va directa a mi.
-¿Abby?-noto que su voz empieza a temblar un poco-¿Eres tú?-la miro y lo que menos me esperaba era esa sonrisa.
-¿Beth? Cuánto tiempo, ¿no?- sinceramente me tiembla todo, ¿que me pasa? Nunca llegamos a ser nada, solo fuimos simplemente amigas.
Vuelve su amiga y noto que me analiza de arriba a bajo. Y sin que me dé tiempo a presentarme, la besa. Algo en mi cambio, no sabía que estaba pasando, lo último que supe de ella, que me lo dejo bien claro, que era hetero.
-Soy Abby, encantada- Soy muy expresiva, no hace falta ser un lince para notar mi asco hacia ella.
-Yo Luna, igualmente, he oído hablar de ti-por lo que veo el sentimiento es mutuo. Y no tengo ni idea de lo que Beth le ha contado sobre mi.
Hope ya me está metiendo prisa, es una impaciente y quiere alcohol ya en sus venas.
-¡Voy!, yo me tengo ir, si luego tenéis pensado iros de fiesta, nosotras estaremos en el panteón, os invito a una copa si queréis- Aparte de idiota por acercarme soy una imbecil por ofrecerles venir. Yo, bajo los efectos del alcohol no mido las palabras, teniendo a Beth y a su novia dando vueltas a mi alrededor, no es buena idea, que digan que no.
-Si por supuesto, nos vemos allí-Dice Beth con todo el entusiasmo del mundo, en cambio Luna no se le aguanta su cara de odio hacia mi.
ESTÁS LEYENDO
Tenías que ser tu
RomanceUn pasado pendiente. Un destino escrito. Una historia a medias.
