Sentado en el sofá, disfrutando de la mera presencia de una ligera brisa acariciando mi piel mientras pienso en todas las cosas que me quedan por explicar, o mejor dicho, por explotar.
Al final todo gira en torno a la sensación de tener una anatomía similar a la de una bomba, un artilugio explosivo capaz de detonar solo en algunas situaciones determinadas, guiadas siempre por impulsos. Mi vida ha ido avanzando por este tipo de reacciones y es hoy cuando me doy cuenta de que quizás, necesito hablar más con la gente de mi alrededor.
Me decido a escribir estas líneas con el único fin de que alguien, en algún lugar, algún día pueda decirme lo destrozado que lo dejaron mis líneas al principio. Me encanta hacer daño a los demás cuando es de forma constructiva mirando siempre a una reconstrucción; debo ser una especie de adicto a las terapias de choque.
En fin, me llamo Iván y hoy vengo a hablaros de mi don y por supuesto de todas esas cosas que se me dan fatal.
Desde hace aproximadamente dos años empecé a sentir un cosquilleo dentro de mí que me guiaba hacia los problemas ajenos, se trataba de una atracción física hacia ellos, realmente no podía evitar intentar ayudar, aunque siempre con métodos conflictivos y como mínimo cuestionables. En esta especie de diario solo pretendo inmortalizar algunas de las historias que no quiero borrar de mi memoria e ir actualizando nuevas experiencias que espero seguir viviendo con la misma intensidad.
ŞİMDİ OKUDUĞUN
METRALLA Y LÁGRIMAS
Rastgele"Las historias de unas cuantas personas que necesitaban ser contadas"
