Capitulo I "La Cabaña"

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Día 1 con vida
Wilson Franco

Empezaba a amanecer, las nubes se conglomeraban entre si, solo era cuestiones de minutos para que empezara a llover, el día había iniciado con un suave rocío de lluvia que cubrió todo el paisaje, a medida transcurría el día la lluvia empezaba ser cada vez más intensa, la tierra se humedecía y el césped provocaba ese aroma agradable que te recuerda al campo, el viento es silencioso pero a medida que se intensificaba la lluvia empezó a volverse más intenso y sonoro. Las nubes se agrupaban cada vez más transformando el cielo en un manto grisáceo que todo lo cubría , con mucha probabilidad el cielo no se despejaría hasta el anochecer. Entre el claro de dos montañas, el estrepitoso sonar de un trueno se escuchó por todas las zonas adyacentes de la montaña, el haz de luz provocada por el trueno se ramificó en el cielo como las ramas de un árbol, aquel estrepitoso sonido entorpeció el sueño de un moribundo que yacía en una cabaña en medio de la montaña, de un lado a otro empezó a moverse, incomodo como cachorro, en su sueño oía el bramido exasperado de una mujer que hacia mención a su nombre.

_!!Wilson!!_ vociferó la voz de una mujer, haciéndose eco hasta desaparecer

Cuando todo quedo en silencio el moribundo despertó, el oxigeno le costaba llegar a sus pulmones, en su pecho nacía la sensación de vacío no podía sentir su corazón latir, su rostro expresaba abrumación, sus ojos bamboleaban de un lado a otro repetidas veces intentado buscar lo que desconocía, el moribundo miró a ambos lados ahora su rostro expresaba confusión, solo podía notar que estaba rodeado de cuatros paredes construida con troncos, una pequeña ventana a su izquierda, clausurada con barrotes de hierro y un escaparate color verde, muy deteriorado.

_ ¿Donde estoy?_ se preguntó en voz baja, no quería llamar la atención en su estado de shock intentaba recordar alguna información de como llegó a esa habitación, pero al intentar repetidas veces hurgar en sus memorias se percató que todos sus recuerdo se habían esfumado, no recordaba su nombre, no sabia donde estaba o como había llegado a este lugar.

Al levantarse, las sabanas que lo cobijaban cayeron al suelo, estaba totalmente desnudo, no lo había notado hasta que sintió el viento gélido que erizó cada parte de su cuerpo, solo vestía con un bóxer rojo "¿que demonios hago desnudo se preguntó?" exactamente al lado de la cama yace una mesa de madera, pequeña de cuatros patas en mal estado el barnizado ya se observaba opaco, el moribundo notó la mesa en el momento que se puso de pie, encima de la mesa hay un plato con resto de alimentos, huesos y un par de papas mordidas a medio terminar, el moribundo se acercó a detallar el plato y fue en ese instante que notó un objeto reluciente en el suelo, era un tenedor de aspecto fino y brillante que pintaba ser de plata "esto me servirá" pensó al vislumbrar el cubierto "tal vez tenga que defenderme" se dijo así mismo en voz baja, agarró el tenedor y camino hasta el umbral de puerta en la habitación que se encontraba.

_! Hola!... ¿Hay alguien aquí?_ dijo mientras abría la puerta con cautela, se encontró con un pequeño corredor, después de aquel llamado pensó que fue mala idea anunciarse de esa manera.

Sujetó fuertemente el tenedor entre su mano preparado para atacar a cualquier extraño que se le acercará e inmediatamente se armó de valor para salir de la habitación y avanzar por el corredor frente a el, nadie había respondido a su llamado lo que provocó en el ansiedad, solo las gotas de lluvia golpear el techo y el silencio inhóspito de la cabaña.

_ ¡Hola! ¿Alguien me escucha?_ Se le ocurrió que posiblemente estaba solo, bajo el tenedor pero nunca dejó estar alerta.

Al salir del corredor entró a una habitación que semejaba ser la cocina donde hay tres sillas junto a una mesa de madera, detrás al fondo en la pared colgaba una lacena y había un pequeño estante con frascos de vidrios en su mayorías todos vacíos, en la mesa encontró un sobre de carta casero de hojas blancas y a su lado esta un cuaderno color verde, en el sobre notó un mensaje escrito con buena caligrafía "Debes leerme antes de salir". El moribundo cogió la carta por alguna razón sintió que se refería a el.

El Último Día En La TierraHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora