Fue entonces que se dió cuenta de que el "adiós" nunca iba a existir, porque ya había sido pronunciado mucho tiempo atrás.
Él simplemente le dio la espalda y ella se giró a otro lado. A final de cuentas sí habían cosas por decir.
Su vista fue a parar en la luna y el cielo le dió el rostro que ella ansiaba ver. Un rostro que no está cerca, una sonrisa que pinta su corazón, unos ojos que ansía se posen en ella.
Al final, su corazón ahora tenía otro nombre grabado, sus latidos permanecían muy lejos de su cuerpo, su mente se encontraba a miles y miles de kilómetros.
Al final, el adiós no era necesario. Sus corazones se habían despedido mucho tiempo atrás, lento, pausado, doloroso. Pero allí estaba: el tiempo y el adiós.
Les esperaban caminos diferentes, rostros, aromas y cuerpos diferentes.
Al final, el final de sus respiraciones iban a ser en algún lugar del mundo, lejos del otro.
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Notas
RandomEscritos de mi autoría, posiblemente ninguno tenga relación con el anterior. Frases, poemas, versos y cuentos cortos que vagan en mi mente. Publicaciones discontinuas.
