✿ Una carta

737 68 0
                                        

Me acerqué a su ventana con un extraño presentimiento. ¿Por qué no oía música? ¿Por qué había cerrado la ventana?

Por fin llegué, pero no me gustó lo que encontré:

Silencio. 
Silencio y una carta.

La cogí con manos temblorosas y me obligué a romper el sobre cerrado, que tenía mi nombre en él. Había un papel y un CD que no tenía nada escrito en él. 
Saqué la carta y respiré hondo antes de ponerme a leer.

[CARTA]
“___________(TN):
Supongo que lo correcto sería decírtelo en persona, pero soy demasiado cobarde para eso, así que aquí tienes mi patética disculpa.

Quiero que sepas que nunca había hecho algo así, que yo no soy de esta forma… Pero hasta ahora, todas las chicas que me han gustado desde el accidente tenían esa compasión en la mirada… Una compasión que impulsó a muchas de ellas a mantenerse a mi lado aunque supieran que ya no sentían lo mismo para no dejarme solo, triste y con el corazón roto después de lo que había pasado con mi madre.

Y cuando te vi, tan dulce y preciosa y con las mejillas tan coloradas esa tarde en mi ventana supe que contigo tenía que ser diferente. No quería que lo nuestro empezara sin que tú no estuvieras segura pero te sintieras presionada por mi discapacidad, así que decidí ocultártelo por un tiempo… Sólo por un tiempo. Pero era tan liberador sentirse normal y no tener que ver esa mirada de lástima en tus preciosos ojos que lo fui posponiendo. Tenía la sensación de que si te enterabas te ofenderías por mi engaño, y cuando más lo ocultaba, sabía que peor sería tu reacción. 
Estaba atrapado en una especie de bucle sin final, hasta que al fin, esa mañana en la que me abrazaste y me dijiste que querías ayudarme me di cuenta de lo estúpido que había sido. Me di cuenta de que podía haberlo estropeado todo sólo por el miedo a que me dieras tu compasión.
Pero ya era demasiado tarde.

Ya sé que no es tan fácil perdonar un engaño así y aceptar mi discapacidad, pero quiero que sepas que sigo siendo el mismo aunque sea cojo, que te sigo queriendo tanto como esa vez, esa en la que me pediste que tocara “Evening Sky” de Ailee y por tu voz supe que tenías el corazón roto. Fue entonces cuando decidí que tenía que ser yo el que cuidara de él… Y míranos ahora. Por mi culpa te lo he roto una vez más.

Nunca podré olvidar tu expresión cuando supiste lo de mi pierna. Por eso creo que los dos necesitamos un poco de tiempo para pensar: tú lo necesitas para pensar qué quieres hacer con lo nuestro, y yo para entender desde cuándo me he vuelto tan estúpido. Me voy a casa de la novia de mi padre unos días. Volveré el viernes que viene.

Te estaré esperando durante todo el verano, día y noche, si es necesario. Y si no vienes lo entenderé y no te buscaré. Pero por favor…quédate el CD. Así sé que tendrás algo mío cerca de ti.

Te quiero.
Kyuhyun”

[FIN CARTA]

Una lágrima borró las últimas palabras de su carta, y la odié por ello. Sollozando histéricamente, intenté secar el papel, pero el “te quiero” había desaparecido. 
Me quedé allí, llorando sin poder parar. ¿Cómo había sido tan tonta? Ahora Kyuhyun se había ido pensando que yo me había molestado por lo de su pierna… Había sido tan egoísta y tan idiota por no haberle aclarado por qué me había puesto así… 

De pronto, se me ocurrió que quizá todo era un truco. Corrí hacia su puerta y llamé muchas veces, pero nadie me contestó. Y lloré, lloré aporreando la puerta para que él la abriera.

Ya se había hecho de noche cuando me aparté de la puerta. Me dolían las manos, la cabeza y el corazón y estaba cansada, pero en mi mente sólo había un pensamiento: Tengo que encontrar a Kyuhyun. No podía esperar dos semanas sabiendo que él pensaba lo que no era respecto a mi reacción. No podía soportar el imaginarle con el corazón hecho trizas por mi culpa. 
Cogí el teléfono y llamé a su móvil, pero no me lo cogió; ni esa vez ni las veinte siguientes. 

Me puse una mano en el pecho, en un intento para hacer que el corazón me fuera más despacio y dejara de dolerme, pero no funcionó. Sollocé mientras mi aturdida mente intentaba buscar una solución. De pronto vi el buzón:
“Cho Younghwan y Kyuhyun”.

Tenía que encontrar a Cho Younghwan como fuera. Corrí hacia casa y tecleé su nombre en la computadora, pero no salió nada en claro. Kyuhyun me había dicho que era abogado en la ciudad, así que al menos tenía algo a lo que atenerme.

Tardé dos días en encontrarle. Dos días que pasé llamando sin descanso a todos los bufetes de la ciudad hasta que la voz se me quedó ronca por tanto hablar y llorar.
Pero le había encontrado. Había preguntado si tenía un hijo llamado Kyuhyun y había dicho que sí.

-¿Quién eres? – me preguntó, y su voz me recordó a la de Kyuhyun.
-Soy… soy una amiga suya. Le estoy buscando, pero no está en su casa.
-Ahora está pasando unos días con mi novia y conmigo. ¿Por qué no le llamas al móvil?
-No-no me contesta.
Se hizo un silencio en el que sólo pude oír su respiración.
-Así que tú eres ella. La que le ha dejado así.

Se me escapó un sollozo. ¿Tan mal estaba? Por supuesto, por supuesto que sí. Él creía que le despreciaba por ser cojo, por Dios…

-Me malinterpretó, y… y a-ahora…
-St. John’s Street, número 14.
Y me colgó. 

El padre de Kyuhyun me odiaba, y con razón. Había sido una egoísta al no explicarle a Kyuhyun por qué me iba tan de repente, por no haberle dicho que lo de su pierna era lo que menos me importaba del asunto.

Incluso yo misma me odiaba. Lo que no entendía era por qué Kyuhyun no me despreciaba aún. O quizá sí lo hacía… Después de todo, no me cogía el teléfono, no me respondía los e-mails y no estaba en su casa.

¿Y si me odia? ¿Qué haría entonces? Me moriría…
Pero aunque me odiara tenía que saber el porqué de todo. Tenía que hablar con él.

El pianista  Kyuhyun&Tu (ADAPTADA-En Pausa)Tahanan ng mga kuwento. Tumuklas ngayon