Simón y Matteo se conocen desde que son niños, mejor dicho, desde que son bebés, se conocen desde el Kinder y rápidamente se hicieron amigos.
Con el pasar de los años ambos amigos fueron alejándose y poco a poco se desconocían cada día más, tanto así que un día llegaron al punto de casi agarrarse a golpes en frente de todos sus compañeros, de no ser por sus respectivos nuevos amigos y profesores, ese día se hubieran matado entre sí, pero nadie sabe porque llegaron a odiarse si en el kinder y toda la primaria eran los mejores amigos y para nadie era un secreto eso, de hecho eran los más populares en la primaria por ser los niños más atractivos y porque siempre estaban juntos y se apoyaban en todo.
Una vez que empezaron la secundaria Matteo se dio cuenta de que ya no veía a Simón con los mismos ojos y él no quería aceptar que le pasaban cosas muy fuertes con Simón puesto que Matteo siempre se consideró totalmente Heterosexual, además sus padres nunca lo aceptarían ya que estos sostienen un pensamiento muy cerrado y machista y ninguno de los dos, sobretodo su madre lo llegaría a aceptar, así que tomó la decisión de alejarse de Simón, sin darle explicación alguna.
Simón, obviamente se quedó confundido ante la reacción que tenía Matteo con él cuando intentaba acercarse a saludar, pero no quería perder a su amigo, era su mejor amigo de toda la vida, entonces el insistió durante varias semanas, pero todo llega a cansar y lastimosamente no todas la personas son pacientes, en el caso de Simón las dos cosas se combinaron, por ende, dejó de insistir.
Pensó que Matteo estaba mucho mejor sin su compañía, pues había conseguido nuevos amigos rápidamente y lo veía reír muy seguido, pero lo que Simón no sabía era que Matteo se echaba a llorar todas las noches por haberse alejado de él y sabía que ya no podía hacer nada porque ese sentimiento seguía presente, era más que seguro que no solo era un gusto, Matteo realmente estaba enamorado de Simón, sentía amor por él, lo amaba, pero no podía mostrarse tal y cual era porque ni sus padres, ni la sociedad lo aceptarían.
Pasó el tiempo y cada quien siguió su camino, habían perdido todo tipo de contacto, cada uno consiguió pareja.
Simón empezó a salir con una chica superficial que solo le interesaba la apariencia y Mateo empezó a salir con una chica que era popular por ser "la chica mala". De vez en cuando Matteo se acordaba de Simón y lloraba por él, Simón también a veces se cuestionaba que había hecho mal para que su amigo se alejara de él y también se le caían algunas lágrimas rebeldes pero ambos muchachos eran unos completos idiotas orgullosos que no querían aceptar que se extrañaban pues ahora estaban en el último año de secundaria y a este punto de la historia ellos ya se "odiaban" a muerte.
Como ellos habían perdido todo tipo de contacto entre sí, ninguno de los dos se había enterado que ambos entraron a la misma preparatoria y no se enteraron de eso hasta el primer día de clases cuando se vieron en el mismo salón.
–¡Simón Álvarez! —gritó la maestra—
–Presente —replicó—
–Matteo Balsano —esta vez lo mencionó—
–Presente —dijo mientras intentaba sonar seguro—
Los meses pasaron y la indiferencia que existía entre ambos era evidente, entonces sus compañeros de clase decidieron hablar con su maestra para que escoja a ambos alumnos y les encargara un trabajo para ellos, pero para no hacerlo tan notorio la maestra decidió que toda la clase haga el trabajo de parejas y cuando la maestra mencionó a los dos muchachos, ambos palidecieron casi al instante, parecía que habían visto a Nicolás Maduro desnudo, al inicio se negaron rotundamente, pero al final tuvieron que aceptar, lo que el resto de la clase no sabía es que este par no era el mismo, ahora hasta el más mínimo comentario podía hacer que se enoje el uno con el otro, en conclusión, la exposición encargada fue un desastre, casi al instante de comenzar la exposición empezaron a discutir, por lo que la profesora tuvo que parar la presentación.
Ese mismo día por la tarde cuando habían terminado las clases y la preparatoria estaba casi vacia, incluso los profesores se habían retirado, solo quedaban algunos pocos alumnos y entre ese pequeño grupo estaban nuestros protagonistas, Simón y Matteo.
Matteo estaba guardando algunas cosas en su casillero y cuando lo cerró empezó a bajar las escaleras, de repente escuchas las presuras pisadas de alguien bajando las escaleras pero no lo tomó en cuenta, solo se sujeto del barandal por si acaso, pero lo que Matteo no sabía hasta ese momento era que la persona bajando las escaleras era Simón, que por distraído no se dio cuenta de que sus agujetas estaban desatadas lo que provoco que tropezara y rodara por la escalera.
Gracias a que Matteo se sujeto del barandal, su cuerpo pudo amortiguar un poco la caída de Simón, pero no fue lo suficientemente fuerte como para detener la caída.
Como Matteo estaba agarrándose solo sintió como si algo lo empujara, pero no sufrió daños, a diferencia de Simón, que terminó con un labio roto, la ceja rota moretones en sus costillas y abdomen y diversas heridas en el cuerpo.
Cuando Matteo vio bien el cuerpo que cayó de la escalera; se aterrorizó al ver el cuerpo de Simón, es decir, le tenía cierto resentimiento pero nunca le hubiera deseado algo así. Matteo sabía muy bien a que a esa hora no había casi nadie en la preparatoria, así que gritar o pedir ayuda sería en vano, por lo que decidió llevar a Simón hasta su auto y conducir hasta la casa de este último. Una vez ahí, lo llevó hasta su habitación cargándolo del hombro, lo recostó en la cama y le sacó su playera, después se fue hacia el baño principal de la casa y sacó un botiquín, regresó a la habitación y empezó a curarle las heridas a Simón, evidentemente, para Matteo era muy fácil distraerse con el abdomen marcado de Simón, pero puso fuerza de voluntad y solo se concentró en las heridas que tenía por curar.
Cuando terminó con el abdomen empezó con la cara, mojó un disquete de algodón con un poco de alcohol y empezó a pasarlo por el labio inferior del castaño, como era de esperarse, el fuerte olor del alcohol provocó que el ojimarron despertara de su estado de inconsciencia y se alarmó un poco cuando vio al ojimiel atendiendo sus heridas.
–No te preocupes, Simón, solo estoy curando tus heridas.
–¿Y por qué no traigo puesta mi camiseta?
–Porque acabo de curarte las heridas del abdomen, descuida, no te voy a violar —dijo con un poco de picardía para intentar alivianar la tensión del ambiente—
–Listo, ya termine, ahora sí acuestate bien, acomódate y descansa, eso te servirá, mientras tanto iré a la farmacia a comprar un desinflamatorio y regresaré a prepararte una infusión
–E-Está bien
–Ahora acuestate y reposa
–M-Matteo, ¿Por qué haces todo esto?
¿No se supone que nos odiamos?
–Shhhh, tú solo descansa por ahora, después tendremos tiempo para hablar de eso
–No lo entiendes Matteo, tengo algo importante que decirte
–Te dije que descanses, ya hablaremos de eso luego, pero ahora descansa, por favor, quiero que te mejores y no me iré de aquí hasta que te duermas
–Oblígame
–De acuerdo —enseguida Matteo se acercó a Simón y empezó a rascarle la cabeza suavemente hasta que poco a poco vio como ese gesto surgía efecto en Simón—
Al verlo durmiendo, se le helaba la sangre, no se podía resistir la cara de ángel del Mexicano, entonces se acercó y cuando estuvo a punto de darle un apasionado beso, regresó a la realidad y simplemente plantó un beso en su frente.
Tal como dijo Matteo, se fue a la farmacia, compró un desinflamatorio, regresó a la casa de Simón y preparó la infusión, después subió a la habitación de Simón con la bebida y la pastilla.
–Simón, despierta, aquí traigo la pastilla y la infusión para que los tomes ambos al mismo tiempo, es el secreto de mi abuela, creeme te sentirás mejor
–Está bien —respondió Simón con una voz ronca y pesada— ¡Listo! Ya me lo terminé, ¿Ahora podemos hablar?
–¡No!, necesitas descansar un poco más, no te preocupes que yo preparare la cena.
–Pero... Tú dijiste que...
–No te desesperes, si hablaremos pero después de la cena, ¿De acuerdo?
–Está bien
Simón volvió a acostarse y Matteo se quedó mirándolo una vez más, pero esta vez se controló a sí mismo y abandonó la habitación.
Una vez le cena estuvo lista, Mateo llamó a Simón, el bajó súper rápido tanto así que casi se cae otra vez, para Matteo era una reacción normal, pues siempre supo que Simón se volvía loco por la comida.
–Empiezo a creer que te caes a propósito para que yo te cuide, yo también tengo responsabilidades, ¿Sabes?
–No lo hago a propósito, Matteo, solo sucedió, yo no pedí caerme y tampoco te pedí que me cuidaras, si quieres te puedes ir, no soy un inútil, yo puedo cuidarme solo.
–S-Simón, ¿Qué te sucede? Solo estaba jugando
–Claro, es lo único que sabes hacer, ¿No es así? Solo juegas con las personas sin importarte como ellas puedan llegar a sentirse
–Simón, ¿P-Por qué me dices todo esto?
–Sabes muy bien de qué estoy hablando, Matteo.
Ni siquiera te importó como pudiera sentirme el día que decidiste alejarte de mi sin darme explicación alguna, no sabes cuanto me dolió que un día simplemente me dejaras de hablar, eras mi mejor amigo, pero eso te importó una mierda.
–Sigo sin entender de que me hablas —dijo en un tono serio—
–¡YA BASTA MATTEO! ¡ESTOY CANSADO DE FINGIR, FINGIR QUE NOS LLEVAMOS MAL, FINGIR QUE NO ME IMPORTAS, FINGIR QUE NO ME PASAN COSAS CONTIGO!.
–¿Qué quieres decir con eso?
–...
–¡SIMÓN CONTESTAME!
–¡QUE TE AMO MATTEO BALSANO!... Te amo —dijo la ultima parte casi en un susurro—
–No puedo creerlo
–Perdón, no debí decir eso, lo lamento en serio —dijo sollozando—
Pero Matteo no permitió que salieran lágrimas de los ojos de Simón, no lo pensó más y se abalanzó sobre él para besarlo.
Lo besó como si no existiese un mañana y Simón obviamente le siguió el beso.
Las cosas poco a poco fueron subiendo de tono y el beso romántico y de reconciliación quedó en el pasado, ahora solo existía un beso apasionado sediento de lujuria y placer, parecía que ambos muchachos lo estaban deseando desde hace mucho tiempo.
Matteo enredó sus piernas en la cadera de Simón y este último lo cargó hasta la habitación, una vez ahí, el besó continuó su curso.
Simón empujó a Matteo a la cama y ya era notorio la excitación en ambos jóvenes. Simón se quitó la camiseta y se tiró encima de Matteo; Matteo en un movimiento rápido puso a Simón debajo y empezó a frotar su trasero con el bulto de Simón mientras se quitaba la camiseta; Simón miraba con lujuria el cuerpo del italiano y lo acariciaba con mucha delicadeza, después volvió ese lado salvaje de ambos.
Simón volvió a quedar encima de Matteo y dejó un rastro de besos por todo su cuello y su pecho hasta que llegó a su pantalon, lo desabrochó muy lentamente y bajó sus boxers.
–¿Estás listo hermoso?
–Cuando quieras, guapo
Simón empezó a introducir el miembro de Matteo a su boca y a succionarlo repetidas veces, Matteo jadeaba de placer y Simón disfrutaba ver la cara de Matteo.
–Espera Simón, me voy a correr, ahora es mi turno.
En un rápido movimiento Matteo volteó a Simón y lebajo sus pantalones y sus boxers y repitió la acción de Simón mientras acariciaba el abdomen marcado del Mexicano.
Luego de un buen rato así, Simón decidió introducir dos dedos en la entrada de Matteo, al inicio el italiano se quejaba de dolor, pero rápidamente se convirtió en placer, cuando Simón vio que el ano de Matteo empezaba a dilatarse, supo que ya estaba listo, entonces rápidamente sacó un condón de su cajón y aplicó un poco de lubricante sobre su miembro y lo introdujo poco a poco.
–Aaahhh, despacio Simón
–Tranquilo, hermoso, te gustará.
Simón empezó a dar pequeñas embestidas pero con el pasar de los segundos se hacían más continuas, rápidas y fuertes.
–Aaahhh, Simón, no pares. No pares nunca, por favor
–¿Te gusta, bebé?
–Aaaahhhh, sí, más rápido, guapo.
–Gime mi nombre, Matteo, hazlo —dijo mientras le daba nalgadas fuertes—
–Ohhh, Simón
–Dilo más fuerte
–Oohh, ¡Simón! —gritó en un gemido el pequeño Italiano—
Luego de varios minutos de puro placer y pasión entre los dos, ambos jóvenes estaban a punto de llegar al clímax.
–Ahhh, Matteo, me voy a correr
–Creo que yo también
Ambos se corrieron casi al mismo tiempo, la diferencia fue de un pequeño e insignificante segundo.
Tanto el mexicano como el italiano estaban exhaustos y solo se dejaron caer en la cama, pero en la habitación aún se podía sentir ese calor especial que ambos sintieron mientras lo hacían, aún se podía sentir la pasión que hubo en esa cama, aún se podía sentir el amor del uno hacia el otro y decidieron terminar su acto con un cálido beso de amor verdadero.
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One shots: Sitteo
FanfictionYa saben, lo que son one shots, historias cortas. Aquí va a haber de todo un poco, por ejemplo, Amor, Traición, Confusión, etc. Espero que lo disfruten
