Desde los 3 años asisto a clases de ballet, no es por sonar arrogante, pero mi talento destacó desde el primer día en la academia la cual fui toda mi vida. Si, digo fui, porque ahora tengo 18 años y soy bailarina profesional en el auditorio más importante de Estados Unidos. Es una vida que adoro con todo mi ser, pero hay un pequeño detalle, en el auditorio donde estoy participando no me permiten bailar lo que a mi realmente me llena el alma, el hip hop.
Mi madre siempre soñó con este futuro para mí, y cuando le dije que quería tomar clases de hip hop aceptó ya que creía que nada más era un hobby para mi, (porque al principio en realidad lo era). Pero se terminó volviendo muchísimo más que eso. Ya las clases de ballet no me parecían tan divertidas como antes y contaba las horas para que llegara la clase de hip hop. Ustedes se estarán preguntando de donde salió ese cambio tan repentino, aquí va la respuesta: Jason Williams.
Toda mi niñez participé únicamente de concursos de danza clásica o lyrical. Pero
cuando tenía 12 años mi profesora quiso que vayamos una semana al concurso internacional de California, donde habría montones de países y modalidades de danzas.
Cuando llegamos a Los Angeles, nos hospedamos en el hotel donde estaban los participantes, era enorme y súper bello. Yo había ido a ese viaje con mis compañeras y profesoras porque mis padres no podían ir, así que me manejaba muy independientemente.
Al día siguiente de la llegada tuvimos un ensayo intensivo del cual salimos agotadas, así que la directora nos permitió ir a tomar algo a la cafetería. Cuando llegamos tome asiento en una mesa junto a unas Venezolanas muy simpáticas que vivían en Estados Unidos hace años, hablábamos en español, ya que manejo perfecto el idioma.
- ¿Que modalidades vas a bailar?- me preguntó una de las chicas que se encontraban conmigo, creo que su nombre era Luisa
- mmm, ballet, y ustedes?- respondí con una sonrisa
-Bueno, nosotras bailamos hip hop y árabe, tenemos una coreografía de trío con uno de los chicos que está ahí, quieres que te la mostremos?- me dijo la otra chica, que se llamaba Melisa con emoción
- Claro, ¡me encantaría!- exclamé
- ¡JAASONN! ven, que vamos a bailar el hip hop- le gritó Luisa a un chico de pelo castaño y espalda fornida que estaba de espaldas
- YA VOOOY- gritó esté volteándose hacia nuestra mesa
Y ahí fue cuando lo vi. Estoy bastante segura que fue amor a primera vista porque me quede embobada mirando su cara durante 10 minutos. Él en ese momento tenía unos 17 años, era casi un hombre y yo era tan solo una niña.
Fueron concurriendo los días y lo miraba ensayar, como movía su torso al son de la música, este chico era el mejor bailarín que había visto en mi vida. La verdad que al ver esos ritmos me quede perdidamente enamorada del hip hop. Ahí nació mi interés por asistir a clases de hip hop, volví a ver a Jason en algún otro concurso, pero él no sabía de mi existencia.
Holaaa! Bueno, recién empiezo la historia y espero que les guste, la
verdad es que me emociona mucho escribirla.
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Que la danza nos encuentre siempre juntos
RomanceEmma Morgan era una apasionada por la danza, bailaba desde clásico hasta hip hop. Desde muy pequeña participaba de intercambios académicos para bailarines y concursos que se hacían por todo el mundo. A sus 12 años de edad, en alguno de aquellos conc...
