Una nota, la flecha que mató al poeta, saber que nunca fuí tu alfa sino tu beta, que a mi corazón otra pared de frente se le presenta y que te fuiste llevándote mi alma en la maleta.
No es nada sencillo no tenerte, verte partir, ya no poder mirarte de frente, te camuflas de nuevo entre tanta gente. Una cara más, otra persona que pasa, mis ojos te buscan incesantes, insistentes, los hechaste de su casa.
Mi habitación se volvió más fría con el correr de los días, la melancolía es mi nueva amiga, (esa nube de lluvia que está a la vuelta de la esquina). Otra taza de café en la cocina, solo había dos, una está llena, la otra vacía.
A cada letra, palabra, frase, oración y renglón me pierdo un poco más, los ojos se me vuelven cristal, en mi mente un "hiciste todo mal" juega sin vergüenza entre los confines de lo que aguantaba mi paciencia.
Te fuiste una ves más, por ese viejo puente el cual todas las mañanas solías cruzar, ya no lo hacés más, me dejaste moribundo al costado del camino, con una flecha en el pecho y al borde del abismo. Espero verte feliz si alguna vez te cruzo, porque aunque yo divago entre tragos y tabernas, tu luz seguirá acelerando mi pulso.
Para sentirme vivo una vez más...
