"El teatro es el mundo" dijo un cínico. Galopante, intempestivo en su plataforma. La obra se sujeta a los profundos deseos del universo.
"El teatro es el mundo" y el sujeto actoral acepta su guión. El desastre, lo nefasto y lo cómico aparecen en los márgenes del televisor, en las alcobas de tu mansión, en las páginas del montón.
