Prológo.

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El sonido o mejor dicho. El ruido de mi despertador me hizo sobresaltar desde la comodidad de mi cama y al abrir los ojos lo primero que pude notar, fue la ligera claridad que entraba desde mi ventana gracias a las persianas que tenía en mi habitación. Pero claro, el silencio en mi dulce hogar no duraba ni cinco segundos, porque podía escuchar con perfecta claridad los gritos de mi padres, que si muy bien no me equivoco estaban discutiendo en la cocina.

Pero gracias al cielo. Mis pensamientos fueron interrumpidos por el ser más hermoso en literalmente toda mi vida. Que justo en ese momento, lamía mis mejillas sin parar. Mi dulce cachorro, Flash. A quien amaba demasiado por estar desde pequeña conmigo.

Ese mismo día decidí despertarme un poco más temprano porque debía ir a la pizzería Yummi, Para verme con mi mejor amigo. Que por su ridícula puntualidad decía que tuviera cuidado con llegar tarde, o sino, se iba. Lo sé, un poco mandón ¿No? Pues él siempre ha sido así, y no cambiaría a ese tonto por nadie.

En cuanto por fin decidí levantarme y acumular fuerzas. Me levanté de la cama y me encaminé hacia el baño para ducharme y arreglarme lo mejor posible. Y digo "mejor" porque casi nunca cambiaba mi aspecto. Es decir, todo los días llevaba prácticamente el mismo atuendo. Pero que más da, ni que tuviera que ponerme guapísima para alguien. ¿Cierto?

Ese día decidí usar unos jeans azul oscuro, una blusa negra, mi suéter negro, unos tenis blancos y por último en mi cabello, una trenza no tan perfecta y un poco despeinada con algunos mechones al aire. No soy muy fan de usar maquillaje, así que opto por dejar mi rostro al natural. Lo único que faltaba era tomar mi mochila y salir acompañada de Flash.

Y el momento ha llegado, Señores. El gran momento que forma parte de mi rutina. Salir de esta tragedia.

Lo único que debía hacer era salir silenciosamente y pasarme desapercibida entre ellos. De esa forma saldré sana, y sin ninguna ridícula pregunta con una mezcla de insultos y gritos, por parte de mi padre.

Empiezo a bajar la escaleras con mucha delicadeza, con el fin de no ser descubierta. Le hago una seña exagerada a mi cachorro para que guarde silencio, y luego mantengo mi vista fija en mis padres.

Sigo enfocada en mi trabajo. Levanto el pie para continuar bajando, pero justo cuando la punta de mi zapato toca el tercer escalón, soy delatada por los ladridos de mi perro.

Listo, estoy frita.

Rápidamente cierro mis ojos, tratando de mentalizarme de que tal vez nadie ha escuchado y que como soy transparente no he sido vista.

Ajá, si claro. Y los cerdos vomitan arcoíris.

Al parecer estaba equivocada. Porque escucho pasos venir hacia mi, y ya sabemos de quienes. Lentamente abro mis ojos y lo único que enfoco son a las personas que me dieron la vida.

Mis padres hacen silencio, y al notar mi presencia me miran confundidos. Esbozo una sonrisa de niña inocente, y luego a paso rápido, avanzo hasta estar al frente de mi madre. Y claro, ignorando completamente a mi padre.

Mantengo mi sonrisa de niñita buena, esperando a que mis padres reaccionen y empiecen a hablar.

Mi madre frunce el ceño.

¿Eso es todo? ¿No va a hablar?

Me duele la boca, querida mami.

-¿Violett? ¿Qué estas haciendo, hija? -Pregunta mi madre levantando una ceja.

Uffs. Pensé que me quedaría sin mandíbula.

-Lo siento, mamá. Estaba por salir de casa. Perdona si te moleste. -Respondo poniendo ojitos.

-¿Escabulléndote? -Espeta mi padre cruzándose de brazos.

Rodeo los ojos.

-Deja que hable yo, Marc. -Advierte mamá señalándolo-. ¿Te estabas escondiendo de nosotros? -Me mira entrecerrando los ojos.

-No mamá, no pienses eso. Sólo trataba de no molestarlos, ya que se dedican a discutir todo el...

-Ya basta, Violett. -Interrumpe elevando la mano para que no continúe-. Esta bien, te creo. Cuídate. Adiós, hija. -Se despide depositando un beso en mi frente.

-Adiós, madre. -Me despido con una pequeña sonrisa.

Doy media vuelta y me encamino hacia la salida, dando saltitos logrando mi objetivo.

-¿Y de mí no te despides? -Pregunta mi padre.

Me detengo en seco rodeando los ojos.

-Para la próxima. -Solté aún estando de espaldas.

Él suspira, supongo negando con la cabeza. Como siempre lo hace.

-Violett... -Dice mi madre

-¡Me voy!

Una vez echo eso, y de por fin estar al aire libre. Me coloco mis auriculares, y empiezo a tararear la canción mientras caminaba al ritmo de la música.

Luego de unos aproximadamente dos minutos, para ser exactos. Se aproxima a mis oídos un ligero ruido que sin duda alguna interrumpió mi karaoke rutinario. Pero al reaccionar, supe instantáneamente que se trataba de los ataques de Flash al ver un desconocido. Así que me quite los auriculares, y mire hacia mi alrededor para descubrir la razón de por qué Flash estaba ladrando. Pero... no lo entendía, sólo estábamos él y yo. O bueno, no por mucho.

Porque vi venir a un chico súper atractivo, pasar por la calle encima de su patineta.

Mis ojos caen automáticamente en él, y levanto mis cejas sorprendida.

Es alto. Quizás si estuviera al frente de él, le llegaría hasta sus hombros, cabello intensamente castaño, que por lo visto en estos momentos está un poco despeinado, vestía unos jeans azul oscuro ligeramente rasgados, una sencilla camiseta de color blanca, acompañada por un suéter de mezclilla y unos Vans. Unos hermosos ojos de un suave color avellanas, que efectivamente con los reflejos del sol se veían preciosos. Y para culminar, en su rostro un pequeño lunar a un lado de sus labios.

Despierto de mi terrible borrachera pestañeando rápidamente, al ver que en tan sólo unos segundos, desaparece por completo. Dejándome boquiabierta y aún ebria de su belleza.

¡Ay por Dios, no!

¿Qué rayos me pasa?

Es sólo un chico.

Un chico que está muy bueno.

¡No!

Sigue caminando, Violett, solo sigue caminando.

Al controlar mis pensamientos de psicopáta. Lo único que puedo observar es la carita de Flash un poco confundida. Pues claro, el pobre de seguro estará asustado de como miraba a ese chico. Hasta yo no podía entender lo que me acababa de pasar. Es decir, ¿ustedes pudieron apreciar el estado en el qué estuve? Siento que no fue normal. ¿Qué digo? No fue normal.

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