Otra vez me encontraba en el mismo lugar, en la misma posición y frente al mismo sujeto, sudando de los nervios, moviendome inquieta de un lado a otro mientras la intensa mirada de aquel introvertido sujeto me atravesaba de manera sumamente inquietante. No era la primera vez que me encontraba en aquella posición incómoda, a decir verdad ya me estaba acostumbrando a ella.
Me encontraba en el gran mercado a unas cuantas cuadras de mi casa. Frecuentaba ese lugar a menudo sin problema alguno, sin embargo hace un mes, aproximadamente, este hombre había hecho vigente su presencia como seguridad de aquel mercado cuya sucursal era reconocida mundialmente.
Estaba segura, no eran ideas suyas, ni producto de sus calenturientos pensamientos, ese hombre fornido, de rasgos masculinos y de mirada intensa la estaba buscando. Sabía perfectamente cómo sonaba eso, pero no encontraba otra explicación lógica. Lo había observado lo suficiente para sacar esa conclusión y la reafirmaba cada vez que volvía a alque mercado.
Era su turno, tenía que pasar por aquella puerta y encontrarse con el. Regularmente hacían dos conteos de productos luego de cobrarlos, en primer conteo lo hacía un empleado del supermercado y el segundo los sujetos de seguridad. Personalmente se me hacía demasiado fastidioso, uno solo quiere pagar por sus productos e irse a casa, claro que pensaba eso antes de que renovaran el personal de seguridad.
Acerque mi ticket al personal de seguridad disfrazando mi evidente nerviosismo y tratando de no mirar demasiado a aquel hombre, pues la intensidad de su mirada tenía un efecto casi inmediato en mi, sin embargo al momento que me acerque lo suficiente para dárselo no lo sujeto como tenía previsto, obligada por las circunstancias alce mi mirada hacia él y ahí estaba, -Dios hace obras de arte- pensé de inmediato al ver sus perfectas facciones. Pelo castaño oscura, nariz pequeña, ojos oscuros, mentón fuerte, hombros anchos, lo bien que le quedaba ese uniforme, nuez prominente, Dios, podría estar todo el dia haci, pero a decir verdad, lo más destacable en ese momento era su boca, más precisamente su sonrisa, si, el desgraciado me estaba sonriendo, era la primera vez que había visto esa expresión. Casi muero en aquel momento, no es broma, lo tengo apuntado en mi diario como "el dia que casi muero".
No era una sonrisa amable, era la sonrisa más caliente y seductora que nunca antes había visto en mi maldita vida, en ese momento todos mis esfuerzos por mantener la calma se desvanecieron por completo y todo el aire que tenía acumulado en mi pecho salió de golpe por mis fosas nasales -Maldito y sensual "seguridad"-. Si, ese era el sobrenombre que le había puesto, no tenía idea de cómo se llamaba y ni loca le preguntaba, no estaba lista para eso aun, asi que "seguridad" me pareció apropiado, creativo, no?.
-Voy al baño- Le dijo a su compañero para luego marcharse, dejándome con el brazo extendido y con el corazón a mil por hora.
Esas tres palabras decían tanto, no era tonta, no era la primera vez que las escuchaba. Ya un par de veces, guiada por su curiosidad, había sido capaz de seguirlo, pero nunca se a atrevido a salir del baño de mujeres, sabía perfectamente que si salía se esperaba un intenso encuentro con el autor principal de sus fantasías y sueños eroticos, no sabía si estaba lista para eso.
Hoy tampoco estaba dispuesta a más emociones fuertes, así que tomó de vuelta el ticket ya revisado por el compañero de seguridad y salió de aquel enorme edificio dispuesta a irse, no sin antes voltear a los baños.
Sin esperarlo se encontró con la mirada triunfante de aquel hombre el cual se encontraba con la espalda reposando a la pared al lado de las puertas que adentraron a aquellos baños. La estaba esperando. -Hijo de- Parecía un maldito juego para él, lo hacia a propósito, sabía bien que disfrutaba con todo esto, sabía que le encantaba el efecto que tenía en ella y cada vez se volvió más intenso, es como si subiera un poco más la intensidad cada vez que ella volvía a aquel lugar.
No iba a mentir, un lado de ella quería saber hasta dónde podía llegar, pero algo le detenía, algo le frenaba de toda esa locura y la obligaba a poner los pies sobre la tierra. Su novio. Si, tenia novio, y aunque la relación estaba totalmente desgastada y siempre estaban al borde de la romputa, nunca se concretaba esa decisión y es que aunque ella sabía que ya no se amaban no podía dejarlo, no sabía cómo. Parece algo fácil, no? Pero como rompes con alguien que depende al 100% de vos? es difícil.. y el tampoco lo hacia mas sencillo.
Dio un último suspiro antes de salir por completo de aquel lugar y recordar a aquel hombre nuevamente. Saco su celular de mi bolsillo trasero y comenzó a teclear..
Ayame*
Chicas! Paso algo con el de seguridad de nuevo...
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<Security>
FanfictionLa intensidad de su mirada me estremecía, me intimidaba, no podía creer el poder que tenía ese hombre sobre mí, no podía creer que con tan solo una mirada me hiciera sentir tantas emociones juntas. Ojala eso fuera todo..
