Cuando abrieron esa puerta se quedaron con la boca abierta, sin decir nada, yo estaba en shock, no sabía como reaccionar, ni que decir, ni siquiera sabia como habia llegado yo a esta situación, como había comenzado todo, entonces sin darme cuenta, mi mente retrocedió a cuando empezó todo...
CAPÍTULO 1
(SEIS SEMANAS ANTES)
Son las siete de la mañana, esto es demasiado para mí, el sueño me supera y ni siquiera tengo fuerza para levantar los párpados, pero me recuerdo que estoy sobre el mar Mediterráneo en dirección a Mallorca.
Abro mis ojos y la luz me molesta, hay más pasajeros durmiendo, incluida una mujer mayor al lado mío de unos setenta años que está durmiendo con la cabeza ladeada hacia su hombro izquierdo y mi padre está roncando. En cambio mi madre esta nerviosa llamando a mi tío Carlos para que venga a recogernos al aeropuerto en 15 minutos. Tan solo pasa veinte minutos, pero se me hacen eternos por culpa de los lloriqueos de un bebé, no pensé que viajar en tercera clase en un avión sería tan agobiante.
Llegamos al aeropuerto, nos está esperando el tío con un coche pequeño blanco, enfoca su mirada en la de mi madre y viene a saludarnos, se ha dejado barba y todavía tiene el pelo rubio como cuando lo vi por última vez hace seis años.
-¡Alicia! ¡Que grande estás! ¡¿Cómo has cambiado?! -se me acerca dándome dos besos en las mejillas.
-Cuanto tiempo hermano - le dice mi madre seguidamente de abrazarlo.
-Ey Carlos -le saluda mi padre dándole un apretón de manos.
Tras unos minutos de charla de mis padres y mi tío sobre sus aburridas vidas nos metemos en el coche de mi tío para ir a casa de mi abuela, a un pueblo que está a diez minutos de Mallorca.
Me apoyo en la ventanilla del coche mirando hacia la calle e intentando imaginarme que haremos en un mes y medio aquí, me gusta la idea de venir a Mallorca, pero la verdad no me hace mucha gracia pasar casi dos meses aquí sin amigos geniendo que aguantar a mi familia 24/7 a la que parte de ella solo tengo un pequeño recuerdo de cuando era pequeña.
Cuando me quiero dar cuenta ya estamos llegando, mi tío se dirige a una calle tranquila la cuál me resulta conocida por mi infancia al momento de verla. Está llena de casas pareadas de tres plantas cerca de la playa.
Aparca el coche delante de una de ellas, y al instante de verla me acuerdo de ella cuando jugaba con mis primos Jaime y Alexia por el jardín. Con Jaime sigo teniendo relación, tenemos nuestro Instagram y a veces hablamos, la última vez que hablé con el fue hace un mes para felicitarle por sus dieciocho años, pero con Alexia hace tiempo que no hablo, ni la veo, creo que la última vez que hablé con ella fue hace 4 o 5 años.
La casa sigue igual de acogedora que cuando tenia once años y el jardín sigue igual de bonito y arreglado, lo tiene lleno de flores tanto rosas como hortensias y desde el coche también se aprecia una parte trasera del jardín en la que antes había una piscina, y espero que siga estando. Salimos del coche y nos dirigimos a la puerta. La casa tiene tres plantas como todas las de alrededor y tiene una fachada clásica de color marrón claro.
Miro los coches aparcados que hay enfrente de la casa y uno de ellos es el de la policía local.
-¿Que hace un coche de la policía aparcado aquí? -pregunta mi padre.
-Estamos cerca de la playa, por esta zona hay mucho turismo, los alemas la lían mucho. -contesta mi tío.
Saca las llaves y abre la puerta, al segundo de abrirla da un paso atrás horrorizado lo que provoca que me asome y al instante lo lamente.
Me quedo perpleja, está todo destrozado, el sofá del revés en el suelo, falta la tele y varios cuadros por los agujeros sin tapar de las paredes, faltan muchos muebles y el suelo está lleno de cristales rotos. Dirijo mi mirada al comedor, la mesa esta en el suelo sin las cuatro patas con el mantel roto, a unos metros de distancia se encuentran dos jarrones rotos en un mueble y un montón de discos tirados. Vuelvo mi mirada al salón, no me había dado cuenta de que se habían llevado el mueble de la pared, cuando tenía nueve años mi abuela guardaba muchas joyas ahí y había un colgante de plata en especial el cual mi abuela me dijo que me l9 regalaría de mayor, pero no creo que siga estando el colgante en esta casa después del robo.
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Las Seis Semanas Que Me Marcaron
AléatoireAlicia lleva una vida normal como cualquier adolescente, pero esto cambia cuando después de seis años vuelve a ir a Mallorca para visitar a toda su familia materna, incluyendo su prima Alexia, la cual ha cambiado mucho y está metida en graves proble...
