Ya desgastada, se regocijaba para salir del infierno mientras seguía ocultando el morado de su sien, mientras se entregaba a la fe, para no perder la ciencia.
Ya desgastada, trataba huir de los miedos de antaño, mientras seguía tapando con camel sus mejillas, mientras seguía ocultado su culpa con la propia.
Ya desgastada, perdió ese brillo que hablaba de ella, mientras seguía lloviendo mares de lágrimas, mientras seguía tornándose del gris de sus pies, rotos, que no entendían de lo que significaba el querer.
Y desgastada, como una flor, se fue marchitando, perdiendo sus pétalos, sus hojas y sus flores.
Esta vez no era el viento quien había cortado una rosa.
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Microrrelatos: Recuerdos Raídos
PoetryMicrorrelatos de los que espero que no te sientas identificado, pues nadie lo merece.
