Parte 1 El plan maestro

159 12 0
                                        


Después de un día largo de trabajo lo único que deseaba era una ducha y una copa de vino, de solo pensar en esa botella que tenia helando en el refrigerador, me hizo apretar el acelerador para llegar antes, cuando vislumbre mi edificio sonreí con cansancio, quizás debería mudarme más cerca del trabajo, así los recorridos serían mucho más expeditos.

Suspire y deje mis llaves en la mesa, un suave olor a comida hizo que me diera cuenta, de lo hambriento que estaba.

-Hijo llegaste temprano, dijo la suave voz de mi madre desde la cocina.

- ¿Qué haces acá?, dije besando su mejilla -Que bien huele esto.

-Cuando salgas de la ducha estará listo, dijo sonriendo.

Haciendo caso me metí a la ducha y después de 15 minutos salía vestido con un short y una playera, me senté frente a mi madre y recibí gustoso mi tan deseada copa de vino.

- ¿Cómo va el trabajo?, dijo ella sirviéndome un plato de lasaña.

-Bien, te juro que hay mucho trabajo, pero esta saliendo todo estupendo, dije sintiendo la mezcla de sabores en mi paladar - ¿Cómo está papá?

-Más mañoso a medida que pasan los años, dijo con suavidad.

- ¿Por qué no me dices lo que quieres decir madre?, dije viendo cómo se debatía internamente por hablar.

-Hijo, se que no estas cómodo con esto, pero tu padre ha organizado una cena para presentarte a un muchacho, dijo mordiendo su labio.

-No estoy interesado en contraer matrimonio aún, dije bebiendo de mi copa.

-Lo sé, pero ya tienes 23 años y eres un doncel, de sobra sabes que no puedes tomar el lugar de tu padre en la empresa, dijo con tristeza -Sin embargo, tu marido si podría, la verdad es que las cosas están movidas y tu padre necesita apoyo en la mesa directiva de la empresa.

-Aún así no me interesa, dije sabiendo que si seguía soltero era solo por la intervención que tenía mi madre en las decisiones de mi padre, ya que si por el fuera habría contraído matrimonio a las 20.

-Hijo, ya no puedo seguir alargando esto, dijo con pesar -Además estas soltero, distinto sería si estuvieras en pareja, sabes de sobra que tu padre no se opondría a aquello.

-Mamá te agradezco todo lo que has hecho por mí, pero ¿no puedes seguir intercediendo por mí?, dije sabiendo la respuesta.

-Odio decirlo, pero no, dijo tomando mi mano.

-Iré a esa mentada cita, dije sintiendo que mi apetito se había ido -Estoy muy cansado madre, disculpa el desaire, pero me quiero ir a dormir.

Ella entendiendo que quería estar solo me beso y se fue, con rapidez rellene mi copa y puse música suave, la verdad es que si quería una familia, pero con alguien que amara no con un desconocido, me daba terror el pensar en que un hombre al que no deseaba tocara mi cuerpo, solo imaginarlo hacía mi cuerpo temblar del desagrado, el sonido del timbre me hizo salir de mi estupor, cuando abrí la puerta vi a mi mejor amigo, la verdad es que no traía mejor semblante que yo y al ver que cargaba una botella de whiskey, tuve la certeza de que así era, sin hablar me quite de la puerta y lo deje pasar, con paso cansino me dirigí de nuevo a mi sillón, desde ahí vi como este tomaba un vaso y dos hielos y se sentaba a mi lado con el licor.

Un plan maestroWhere stories live. Discover now