La Pesadilla De Mi Vida

18 1 0
                                        

                            -Tú narras-
Cuando ya todo el mundo había llegado a los aposentos y se había dormido, me levanté. Justo en el momento en el que quise perdonar a Draco, porque de verdad pensaba que me había enamorado, ahí estaba el recuerdo de su risa después de aquel maravilloso beso, no podía haberla cagado más.
Por algún motivo, comencé a llorar, no sabía a que se debía, pero me abracé las piernas y con un cojín en la cara mientras me ocultaba entre mis finas piernas, seguía llorando, era una pesadilla.
Me quedé dormida, pero no fue una noche tranquila, no, ocurrieron cosas... Cosas que ni debería de haber soñado porque me destrozaron...

                       -Draco narra-
Candela estaba muy rara desde anoche, me dejó de hablar, estaba enfadada por algo que desconocía, el caso es que fue justo después de ese maravilloso beso...
No lo entendía, la amaba y ella creo que se había dado cuenta, ¿qué había hecho mal?, ¿acaso ella no me amaba?, ¿acaso solo me estaba usando?
No sabía que hacer... Lo mejor que creía que podía hacer era callarme y esperar a que al menos, no tardase mucho en volver a ser... Ella misma.

                          -Tú narras-
Soñé y soñé... Cada vez dolía más, mi consciencia no paraba de dañarme... Estaba siendo cruel conmigo misma...
Soñé todo el rato lo mismo, Draco me "amaba", hacía una apuesta, la cumplía y me dejaba; sola, a mi merced, y hacía como si nunca me hubiese conocido, y eso me dolía, yo... Yo le amaba...
Pero esa idea me estaba matando y en la madrugada, sobre las 5:00, comencé a gritar... Imaginad mis gritos, mi dolor, que todo Hogwarts se enteró de que estaba gritando y todo, absolutamente TODO el mundo, se despertó preguntando quién gritaba...
Mis compañeras de habitación me intentaban despertar y yo no reaccionaba, no paraba de chillar y llorar, esto me estaba matando y no sabía como pararlo...
Nunca me había pasado y no lo comprendía, ¿esto es lo que se siente cuando te enamoras y te defraudan? Porque si es así, es una mierda...

                       -Draco narra-
Alguien empezó a gritar cosa así de las 5:00 de la mañana, se escuchaba muchísimo y nos despertamos todos los de la habitación. El grito provenía de los aposentos femeninos de Slytherin.
-C...Candela- susurré muy bajo y salí corriendo, no me puse ni las zapatillas, no pensé ni tan siquiera en ponerme una camiseta, simplemente, actúe, como creí conveniente y salí corriendo, con dificultad subí a los aposentos de las mujeres, me costó bastante pero lo conseguí y abrí la puerta de un portazo y fui corriendo hacía la cama de Candela, la cual seguía gritando y llorando, aunque esta vez fuese bastante leve
-E...Ey... ¿Qué pasa...?- muy preocupado aparté a las chicas que había a su alrededor y la agarré de la mano, todas las chicas se me quedaron mirando pero a mi solo me importaba Candela, algo la pasaba y era algo malo, y eso en mi presencia no lo iba a permitir nunca.

                           -Tú narras-
Al instante en el que sentí cerca ese sentimiento de amor, de aprecio, de complicidad de... Agh... No sé expresarlo... Pero era amor.
Lentamente fui desvaneciendo los gritos y... Los llantos, con esa mano caliente agarrando la mía, me sentía bien, me sentía en familia, esa que de pequeña me arrebataron y nunca supe como era realmente...

                         -Draco narra-
-Tranquila, estoy aquí...- sonreía sin querer, realmente era algo que nunca antes había sentido.
-No voy a dejarte nunca sola ¿entiendes?- Candela sonrió levemente y se despertó. Adivinad que pasó, me vio sin camiseta, a su lado y con todas mirándome,  ¿que pensó? Ni idea pero me pegó, no sé si fue aposta, fue una reacción algo... Extraña, pero la hostia me la llevé y menuda hostia... Se me quedaron marcados los dedos de su mano, pero no me importaba, sabía que me amaba porque la había podido tranquilizar... Enfadada me soltó la mano
-¡¡No te acerques a mi mentiroso!!- me gritó en toda la cara, enfrente de todo el mundo.
-Pero déjame al menos... Explicártelo, por favor- Nada, no lo iba a conseguir así que no me quedó más remedio que irme con la cara levemente "sonrojada" de la hostia que había ido a parar a mi rostro.
Ya en mis aposentos me tumbé en la cama boca abajo y sin que nadie se diese cuenta, lloré, aunque supuestamente los hombres no lloren, debí de volver nuevamente a mi niñez porque sí, lo hice, lloré. Y no me avergüenzo de decirlo. Todo el mundo se fue a clases, menos yo, yo seguía pensando mientras lloraba...

~El rubio nuclear~Where stories live. Discover now