Empezar a hablar de mi es egocéntrico.
Y me siento egocéntrica al pensar que soy egocéntrica y aún más egocéntrica por pensar que es egocéntrico pensar que soy egocéntrica.
Pero realmente no hablo de un yo. Yo es una pluralidad. Yo no soy simplemente yo.
Realmente soy todo menos yo.
Soy la hermana de, la amiga de, la sobrina de, la compañera de clase de, la hija de, la nieta de. Pero no soy un yo como tal.
Porque además así entonces no sería singular. No sería un pronombre.
Su significado se extiende como sus pluralidades.
Porque el monosílabo yo tiene infinitas pluralidades.
Yo no soy yo, soy un cúmulo de decisiones, circunstancias y pensamientos que realmente tampoco son míos.
Porque no pensamos por nosotros mismos, pensamos porque otros han pensado. Y esos otros han pensado por otros.
Realmente somos lienzos en blanco, y otros nos pintan. Por eso tampoco existe un yo, es una pluralidad.
Yo no sería egocéntrica sino fuese porque otros lo han sido, porque lo he visto o lo he aprendido.
Aunque es egocéntrico pensar eso, que soy egocéntrica porque otro lo ha sido, y así echarle la culpa a otro de que mi yo interno, mi yo lleno de pluralidades que se extienden hasta el infinito. Que es egocéntrico y estúpido. Y esta ido de la cabeza.
