Only - RY X
Suspiró y ordenó los papeles como por doceava vez en la hora. La tarde caía con parsimonia por la ventana, tiñendo el ambiente de tonos cálidos, rosas. Rayos de sol entraban sin escrúpulos, pero calmos, suaves contra su piel. Un escalofrío recorrió su espalda y pasó saliva por su garganta algo reseca. Quería terminar luego de revisar las propuestas para ese año, además de algunos documentos sobre los talleres, pero el sueño hacía mellas con sus intentos.
Apoyó los codos en la mesa, y reposó la mejilla derecha en el puño de la mano derecha, tratando de releer el primer párrafo de la hoja... ¿En qué hoja iba? Pestañeó y sus párpados cayeron rendidos. Inhaló con fuerza, mientras escuchaba el murmullo de las cortinas contra el suelo, desplazándose unos centímetros debido a la que las ventanas semi abiertas permitían que la brisa que viene junto al atardecer helara un poco el salón vacío.
Escuchó el ruido seco de la puerta al cerrarse y abrió un ojo. Su mirada cayó sobre el cuerpo contrario sin pensarlo siquiera y se molestó; le fastidiaba la idea de no tener control sobre sus impulsos. Cerró nuevamente sus ojos.
Dongyoung siempre fue de estética más que de moral; si algo llamaba su atención como hermoso, entonces plantaba un interés. Aunque muchas veces la belleza resultaba pertenecer a una cáscara, medio vacía, medio estúpida.
Pero no en él. Su belleza no era su armamento, ni una pintura por sobre una cáscara. Era genuina y se desenvolvía en ella de una manera que, a los ojos de Dongyoung, era exquisita.
Luego fue la voz, aquella suave melodía de bajo volumen, pero no lo suficiente como para no escucharla. Era una caricia a sus oídos, como su risa, que le provocaba jalones en el estómago. No terminaba de entender lo que el de cabellos castaños provocaba en él, pues muchas de esas emociones le eran nuevas y desconocidas. Podía asegurar, sin embargo, que aquellas no le desagradaban... en lo absoluto.
Sintió unos brazos rodear sus hombros y un fuerte aroma a lirios amaderados inundó su perímetro cuadrado. Acomodó su cabeza en el hombro izquierdo cuando un peso se recargó en el contrario. Un escalofrío le recorrió la columna de manera tortuosa cuando la cálida respiración del contrario chocó con su cuello.
– Doyoungie – Tragó saliva con fuerza al escuchar su nombre siendo pronunciado por aquellos adorables labios que tanto gustaba mirar.
– ¿Mh? – El calor del contrario le acunaba aún más al sueño. Llevó sus manos a los brazos del otro y acarició con lentitud.
– ¿Piensas quedarte aquí toda la tarde? – No pudo evitar controlar la sonrisa que asomó a sus labios.
Le gustaban estos momentos en que eran sólo ellos dos, sin miradas acusadoras ni gente metiendo sus narices en su relación. "Qué deberían hacer, qué deberían no hacer" Los demás no saben, sólo nosotros.
– Tengo que terminar esto. – Abrió los ojos cuando sintió como el otro se alejaba de él, quiso reclamar, pero mantuvo la boca cerrada. Fijó su mirada en los labios fruncidos del contrario, claramente molesto. Se miraron unos minutos, fijamente a los ojos, sin hablarse todo aquello que sentían. El menor se dio la vuelta, pero alcanzó a tomarle del brazo y jalarle. El tirón le desestabilizó y terminó sentado en su regazo, imposibilitando cualquier otra acción, como el seguir revisando aquellos papeles.
Sus miradas volvieron a encontrarse. Los castaños y suaves ojos del menor ya no se veían molestos, sino que en una especie de angustia, volvió a fruncir los labios y su mirada le traicionó, desviándose al abultado labio inferior. Pasó saliva por segunda vez y se obligó a verle a los ojos.
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◇ Amata Mendum ◇ [dowoo // luwoo]
Fanfiction" Jungwoo y Doyoung están juntos hace poco más de año y medio, pero el mundo no es color rosa y su relación tampoco. Quieren intentarlo, pero la llegada de un chico nuevo a mediados de año les traerá problemas. Sobre todo porque se ha encaprichado...
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