La única luz que entra es de la ventana. Es una luz muy tenue ya que es de la Luna. Aunque casi no puedo ver por la oscuridad, puedo describir perfectamente lo que está justo frente a mi. Una chica tirada en el suelo. No está inconsciente, eso significaría que sigue viva. Está boca abajo, dejando un charco de sangre que va creciendo poco a poco.
Mis manos están llenas de sus sangre. En mi mano derecha sostengo una pequeña navaja, con la que le quité su vida.
Esto no lo hice por diversión...
Lo hice para poder sobrevivir.
________________________________________________________________________________
-¡Roni, ven a desayunar que se te va a hacer tarde!
-¡Ya voy mamá!- dije mientras me levantaba de mi cama.
Tomo ropa al azar de mi armario, me lo pongo y antes de salir del cuarto me doy un vistazo en el espejo. Llevo una playera azul, algo holgada que en realidad era de mi padre y unos jeans algo ajustados.
- Ehhh... Está decente - dije antes de salir del cuarto e ir a la cocina. Ahí encuentro a mi padres, muy enfocados en su trabajo, como siempre. Quieren juntar suficiente dinero para que vaya a la universidad, por lo que siempre trabajan.
Desayuno rápidamente, me despido de mis padres solo respondiendome un débil "Adiós" y voy a la parada del autobús.
No soy alguien que muchas personas noten. Tengo el más típico color de cabello, mi estatura es promedio al igual que mi complexión física. Lo único que "destaca" de mí serían mis ojos verdes con un toque amarillento.
Llego a la escuela y hablo con mis amigos. Todo ocurre como de costumbre. Las mismas clases aburridas con los mismos profesores que sólo hacen esto por la paga. Llega el receso y tomo el almuerzo que me hizo mi mamá, que no es lo mejor del mundo pero al menos lo intenta.
Regresamos a clases y me empiezo a sentir muy mal del estómago. Me dan permiso de ir al baño. Llego al sanitario más cercano y quedo frente al lavabo, esperando que pasasen las nauseas. Alcanzo a ver a una chica salir de un cubículo. Se me queda viendo por unos segundos y luego se acerca.
- ¿Estás bien? - me preguntó.
- Sí, estoy bien. - le respondí aguantando mis ganas de vomitar - Solo necesito algo de aire.
- Te acompaño. - me debía de ver demasiado mal como para que una extraña me ayudase.
Salimos del edificio, pero aún no me sentía mejor.
- Oye, no te ves muy bien. ¿No quieres que te lleve a tu casa? - me dijo la chica que aún seguía acompañándome. - Tengo coche, pero si vomitas dentro, te voy a cobrar por la limpieza.- Asentí mostrándole una pequeña sonrisa.
- Bueno, ya que pasamos por esto, sería bueno saber nuestros nombres, ¿No crees? Yo soy Regina.
- Verónica, pero me puedes decir Roni. - dije mientras me subía a su coche.
- Bueno Roni, ¿dónde vives? - le di mi dirección y arrancó el coche.
No logro entender como una chica que parece de las populares me puede estar ayudando. Normalmente o se burlan de cómo me visto o me ignoran.
- Si quieres un poco de agua, hay una botella en el hueco de la puerta. - Tomé la botella y le di unos pocos sorbos.
Pasaron unos minutos y empecé a sentir mucho sueño. Vi por afuera del auto y no estábamos en ningún lugar que reconociera. Tardé un par de segundos en entender lo que estaba pasando.
- Hija de... - Y me desmayé.
Unas horas después
Desperté atada a una silla. Vi a mi alrededor y parecía que estaba en una pequeña bodega alumbrada por un pequeño foco. No se escuchaba el sonido de la calle, debíamos estar muy lejos de la ciudad.
- Verónica "Roni" Sánchez... Al fin despiertas. ¿Cómo estás preciosa? - dijo mientras aparecía de atrás de mí, con una sonrisa un poco maniática.
-¿Por qué me haces esto? No hice nada malo. - dije, intentando retener mis lágrimas
- Es cierto, no has hecho absolutamente nada malo. Sólo sigo órdenes... - se acerca a una mesa, toma varias cosas hasta que se decide por una. Un cuchillo. - Espero y puedas entender mi situación... Roni.
Se iba acercando poco a poco hacia mi. Veo borroso por las lágrimas que tengo en mis ojos. Le suplico que no me haga nada, pero sólo hace que su sonrisa sea más amplia y desquiciada. Se pone detrás de mi y corta la soga con la que me amarraba.
No entendía nada de lo que pasaba pero aproveché la situación. Me levanté lo más rápido posible y empecé a correr, no me importaba a donde llegara.
Recordé que siempre llevaba conmigo una navaja que me regaló mi padre. La tomé firmemente. Era mi única chance de sobrevivir.
Apago las luces y me escondo atrás de unas cajas a esperar que ella llegue.
- Ay, pequeña Roni, ¿por qué te escondes? - parecía que su voz salía de todos lados. Me quedé quieta, tal vez aún no sabía dónde estoy y puedo aprovechar el factor sorpresa.
Hay tal silencio que hasta da escalofríos. No logro ver dónde está Regina y estoy empezando a entrar en pánico.
De repente siento cómo Regina llega detrás de mi, toma la navaja que tenía en mi mano e instantaneamente me tira. Me intento alejar de ella gateando mientras veo cómo se me queda viendo con una sonrisa típica de una persona demente.
-Lo lamento preciosa, no tengo otra opción.-dice mientras me clavaba la navaja.
Siento cómo se me va el aliento mientras me empiezo a sentir muy débil haciendo que no pueda mantener mis ojos abiertos.
________________________________________________________________________________
Veo cómo Roni se va desangrando poco a poco. Saco de mi bolsillo mi celular y le escribo al jefe que lo logré. Conseguí la información necesaria para poder fingir ser Verónica.
No quería hacer esto, pero tenía qué. Ellos me enseñaron todo lo que sé. Los conozco, y sé que nunca me lo enseñarían todo. Son mil veces más peligrosos que yo. Esto no es mi culpa, sólo lo hago para sobrevivir.
ESTÁS LEYENDO
Intento
FantasyNo me digas que tengo que hacer, si no lo logro lo intento otra vez. Recopilaciones de cuentos que hice para mi clase de redacción. Disfruten.
