Recorro el camino desde tus deseos hasta mis sueños. Navego entre los oscuros sentimientos que provocan tu nombre y apellido. Mi piel reconoce tu respiración, soy esclava de recuerdos que ponen en riesgo mi estabilidad.
Una mirada que penetra, cada latido, cada respuesta. Unos labios que determinan, que suspiran, que desesperan. La manera en que amas, tus detalles y dejadez, cómo vives y piensas, esas cosas que me hacen enloquecer.
Espero tenerte cerca, saborear tus esperanzas y tocar tus más grandes anhelos, decirte tantas veces lo mucho que te necesito, caminar contigo y edificar, ser constructores de una historia sin final.
¿Te amo?
¿Qué me cautivó?
¿Fue tu manera peculiar de ser o la espadas que clavaste en mí?
Te amo. Me cautivaste. Estoy perdida, lo sé.
Me gusta descubrir el camino a tu lado, o no sé, simplemente estar perdida, aún nadie lo sabe, tal vez.
Con amor, Winnie.
Marzo 5, 1992.
