Capítulo 1

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Abro los ojos y veo el techo de mi habitación, la cual comparto con mis dos hermanas, Abbey, de ocho años y Kim, de doce. Mis ojos tardan en acostumbrarse a la luz del sol que entra por la vieja ventana desteñida, me pongo en pie y palpo el frío suelo de madera, cada Enero que pasa hace más frío que el anterior.

Me visto con mis viejos vaqueros que una vez fueron negros y con varias partes de arriba para ahuyentar el frío. Mi madre entra en la habitación vestida con su ropa de trabajo y acompañada de un moño mal hecho, pero sin duda lo que más resalta de ella son esas prominentes ojeras que lleva años arrastrando. A pesar de todo sigue siendo una mujer muy atractiva, pero desde que comenzó a trabajar en el muro apenas pasa tiempo en casa, y el que pasa es descansando.

-Te he hecho un té-estira su mano y me ofrece la taza de porcelana que sostiene-tus hermanas se encontraron ayer verbena paseando.

-Gracias-cojo la taza y doy un sorbo y mi madre desaparece por la puerta.

Camino por el sobrio pasillo de mi casa hasta llegar a la entrada, donde me pongo las botas que me regaló Noah cuando cumplí dieciséis. Noah es de los pocos chicos que ronda mi edad que hay en la aldea, lo conocí cuando tenía quince años, él tenía catorce, ambos comenzamos a trabajar en el campo, yo no podía con el peso de la azada, él me ayudó y desde entonces nos hemos vuelto inseparables.

Vive detrás del árbol centenario de la aldea, su familia era de una casta superior a la mía pero su padre, un antiguo soldado, se enamoró de su madre y se unió a los aldeanos, el pueblo decidió nombrarle el líder ante su sacrificio. Noah tiene una hermana de catorce años, Nell, que tiene el mismo pelo negro azabache y los ojos grises que su hermano.

Mi madre despierta a mis hermanas las cuales rápidamente de visten para ir al colegio, le da un beso en la mejilla a cada una y se acerca a mi cuando el camión militar aparca en el centro de la aldea. Mi madre se apresura a darme un beso en la mejilla cuando el soldado traquea la puerta con furia, rápidamente mi madre la abre y el soldado presiona un botón de su walkie talkie y se lo acerca a su boca, entonces dice:

-El número 2016 está presente-se aparta a un lado dejando pasar a mi madre y me observa con esa fría mirada que todos tienen.

Mi madre pasa a su lado y se gira para observarme, el soldado le empuja para que siga andando y veo a los dos desaparecer por el umbral de la puerta. Me acerco a la ventana y veo a mi madre junto con mis vecinos subir al camión. Hay cuatro guardias dentro, con armas observando si hay algún atisbo de mala conducta en algún aldeano.

Veo a un soldado acercándose al camión y hablando con otro, éste coge el walkie talkie y comienza a hablar apresuradamente. Los habitantes comienzan a salir de sus casas al oír el escándalo y yo hago lo mismo. Me quedo en el porche de mi casa y observo a los soldados correr de un lado a otro, al minuto llega otro camión repleto de soldados y entran casa por casa, corriendo uno me empuja y entra dentro de mi casa. Oigo a Abbey gritar y entro. El soldado está recorriéndose toda mi casa buscando algo.

Abbey y Kim corren hacia mí y Abbey me abraza.

-¿Qué pasa Aline? ¿Quién es el hombre que está en casa?- inquiere entre lágrimas la pequeña de ojos castaños

-No lo sé Abbey, quedaros aquí –me suelto del cuerpo de mi hermana y camino por el pasillo de mi casa. Oigo ruido en la habitación de mi madre y entro.

El chico tendrá pocos años más que yo, está mirando dentro de los armarios y sacando ropa.

-¿Qué buscas?-digo enfadada

Ni si quiera me mira, está concentrado buscando algo. Mira debajo de la cama de mi madre y saca la caja de recuerdos de mi madre.

-¡No toques eso!-grito y eso hace que le entre más curiosidad por lo que agarra la tapadera de la caja y la quita.

-¡Te he dicho que no toques eso!-grito y acto seguido le doy un empujón.

Suelta la caja y me mira con furia, he cometido una agresión contra un guardia, van a matarme. Las lágrimas comienzan a salir de mis ojos esperando a que me dispare aquí, en el mismo lugar en el que mataron a mi padre. Se echa la mano al cinturón y me lamento por mi impulsividad pero en ese momento coge el walkie talkie, presiona el mismo botón que había presionado aquel soldado y dice:

-Todo limpio-su mirada profunda me observa mientras pronuncia esas palabras.

No ha dicho nada, no ha hecho nada. Me quedo estática cuando el pasa por mi lado y se va de mi casa. Entonces oigo gritos en la calle, ordeno a Abbey y a Kim que no se muevan y cierro la puerta y vuelvo a asomarme por la ventana. Un soldado llega con el señor Henderson el cual va cojeando y llorando. El señor Henderson es el hombre más viejo de la aldea con ochenta y dos años y un problema en la pierna sigue trabajando en el muro. No tiene otra opción.

-No puedo, no puedo más-cae de rodillas y las lágrimas cubren todo su rostro-si voy otro día a trabajar moriré.

Los soldados se acercan y hacen un corro a su alrededor y comienzan a pegarle.

El señor Henderson cae tumbado en el suelo de tierra y piedras. Los soldados se apartan y puedo verle, tiene la cara totalmente cubierta de sangre, está irreconocible. El anciano apenas puede decir una palabra, pero sigue respirando. En la aldea se ha ocasionado un silencio total por primera vez. El soldado que había venido a por mi madre coge el walkie talkie y se lo pone en el oído, asiente y baja de un salto.

Mi madre me ve y niega con la cabeza, ambas sabemos que va a pasar. Entonces el hombre coge su arma y dispara.

ScintillamTempat cerita menjadi hidup. Temukan sekarang