El Comienzo Del Mal

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—Necesito tu ayuda —dije en un tono que apenas podía disimular mi súplica.

— ¿Qué ganaría yo con eso? —respondió indiferente a mi petición, observándome de reojo — ¿Qué podrías ofrecer tú a cambio de mi ayuda?

Quedé petrificado. Era innegable que tenía razón. La persona frente a mí era uno de los seres más poderosos en el mundo celestial. Su pregunta me hizo replantear lo que estaba a punto de decir; tenía la obligación de ofrecer una respuesta convincente. Fue entonces cuando me cuestioné, << ¿Qué podría ofrecerle a cambio de su ayuda?>> Y, como si hubiera encontrado la clave de la alquimia, obtuve la respuesta que tanto necesitaba.

—Te puedo ayudar a escapar de este lugar —respondí con convicción—. ¿No sería eso suficiente?

—Esa es tu respuesta —se levantó y comenzó a moverse alrededor de mí mientras continuaba hablando—. Al parecer, eres ingenuo —dijo con desprecio—. No serías el primero en afirmarme que podría lograr algo así. ¿Qué es lo que posees que ningún otro ser celestial pueda ofrecer?

—Tengo algo extremadamente valioso que perder —mencioné, mirándolo fijamente a los ojos—. Y no permitiré que nada ni nadie me lo arrebate.

—Ten en cuenta que si fracasas en tu misión —advirtió con una voz siniestra, deteniéndose a pocos pasos de mí, donde pude ver el odio en su mirada—, no dudaré en arrebatártelo.

Al escuchar esas palabras, tragué saliva.

No podía permitirme fallar en mi misión, ya que eso significaría perderlo todo. No podría regresar al Cielo, y en el Averno sería una presa fácil. Mi mente se llenó de pensamientos, incluyendo la razón por la cual me encontraba en este lugar oscuro y tétrico. Estaba seguro de que mi destierro se haría público rápidamente; solo era cuestión de horas antes de que los ángeles fueran enviados a cazarme, y sin su protección, los demonios harían lo mismo. Todo dependía de su respuesta, la cual aún desconocía por completo.

El recuerdo de aquella noche, la noche en que comenzó todo esto y desencadenó una serie de eventos que me condujeron hasta aquí, inundó mi mente.

Buscaba

La buscaba incansablemente por toda la casa. Sentía una urgencia imperante, la necesidad apremiante de salvarla. Aunque no comprendía del todo por qué sentía esa necesidad, era un impulso que me arrastraba. Una voz interior me advertía repetidamente, <<Solo vete y deja las cosas tal como están.>> "Si te descubren salvando a esta humana, enfrentarás graves consecuencias," me decía.

Fue entonces cuando la vi...

Yacía en el umbral de la cabaña, el fuego devoraba la casa, y el humo se volvía insoportable. Para evaluar la situación, extendí la mano para dispersar el humo que se cernía por toda la cabaña.

Una viga quemada obstruía el paso justo delante de mí. Intenté moverla, pero no cedía. No tenía otra opción: debía derribarla.

— ¿Crees tener lo que necesita? ¿eh? —murmuré en un tono arrogante—. Veamos si puedes resistir este impacto.

Retrocedí lo suficiente para ganar impulso y conté mentalmente.

Uno.

Dos.

Tres.

Lancé una carrera desenfrenada hacia la viga, concentrando mi fuerza en el impacto. El choque fue tan violento que no solo quebró la viga, sino también la puerta, liberando una oleada de humo atrapado en su interior. "Los humanos verán el humo y vendrán a rescatarla," pensé para mis adentros. Rescaté a cada una de las chicas, primero la de cabello castaño, luego la rubia y finalmente la que había sido el motivo de esta arriesgada travesía. Las coloqué a una distancia segura para protegerlas de futuros peligros y regresé por la que desencadenó todo.

La cabaña, que antes era un refugio, estaba envuelta en llamas y las cenizas se alzaban en el aire. Al entrar, lo que quedaba de ella se desvanecía, y mi atención se centró en la chica tendida en el suelo carbonizado.

—No puedo creer que esté haciendo todo esto por una humana —murmuré—. Mientras más rápido salgas, más rápido podré regresar a mis deberes y pretender que nada de esto ocurrió. Pero cuando tomé a la mencionada chica...

Percibí una presencia extraña, algo que no se parecía en nada a la esencia de un humano, ni siquiera a la de un ángel. Era tenebroso y siniestro, era la presencia de fuerzas oscuras, de demonios.

—Maldición —exclamé—. No tengo tiempo para esto.

La voz siniestra de la presencia interrumpió mi recuerdo.

—Tendrás mucho que hacer si quieres cumplir eso que acabas de decirme —afirmó la entidad oscura—. Debes conocer algunas cosas sobre tu antiguo amo.

De repente, estábamos en el Cielo, no en el Averno.

— ¿Ves eso? Ese es tu Dios, quien probablemente piensa en este momento que los demonios están devorando tu alma. Es triste, ¿verdad? Saber que la persona a la que serviste tanto tiempo no es tan admirable como se hace ver.

Ha estado manipulando a los humanos para sentirse superior, para sentirse como un rey. Lo ha hecho —pronunciar esas palabras parecía frustrarlo—. Me hizo ver como un monstruo, como el peor error del mundo, todo porque no podía aceptar realizar el trabajo sucio: tsunamis, terremotos, huracanes, fuertes lluvias. Todo eso era solo un entretenimiento para él. Es una abominación.

Descubrí que no era tan perfecto como solía afirmar, y lo enfrenté, aunque perdí la batalla. Como resultado, fui desterrado al Averno, condenado a gobernar por toda la eternidad y sin esperanza de escapar. La única posibilidad de liberarme reside en el robo de las alas de un ángel, pero, irónicamente, mi encierro me impide hacerlo. Es algo absurdo, ¿verdad? No puedo salir para robar las alas, y así es como se teje el destino.

El incidente de la manzana en el Edén no fue culpa mía. Fue Dios quien decidió desterrar a los humanos, convencido de que nadie, excepto él, merecía el paraíso. Estoy dispuesto a ayudarte, pero a cambio, necesito tu asistencia. Debes traerme a un ángel para que pueda arrebatarle las alas y volver al Cielo. Luego, la elección será tuya; decidirás de qué lado estarás. Eres el primer ángel que solicita la ayuda del Diablo. Te convertirás en el primer híbrido, como si un ángel y un demonio hubieran engendrado un hijo. Tendrás la luz y la gracia de un ángel, junto con la oscuridad digna de un demonio. Pero te prohíbo que vuelvas al Cielo hasta que recupere mis alas. ¿Aceptas este trato?

—Lo que sea necesario, lo haré —declaré con una determinación que nunca había sentido.

Si llegaste hasta aquí es todo un honor para mí saber que te gusto mi historia, que por cierto apenas comienza

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Si llegaste hasta aquí es todo un honor para mí saber que te gusto mi historia, que por cierto apenas comienza. Tenía unos 10 capítulos escritos pero me di cuenta que necesitaban ser editados por eso solo hay uno hasta el momento xd.
Los quiero💕💕
Y gracias por leer 💕💕

                                                                                                                                                             ✨𝕷𝖔𝖛𝖊𝖘𝖙𝖔𝖗𝖒✨

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