¿Estarás mañana...?

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¿Estarás mañana acaso tomando mi mano? ¿Estaremos bajo la sombra de algún árbol escondido? Mientras viajo veo a través de la ventana una pareja caminando sonriente y me molesta saber que no somos tú y yo. Me aterra pensar que ocurra a menudo y que llegue algún día en el que no te tenga, y no me refiero si cerca o lejos de mí sino fuera de mi vida y yo de la tuya.
¿Qué será de ti lejos de mi? Estarás robando a alguien más suspiros como lo hiciste conmigo? ¿Estarás arrancándole los labios con esos besos fascinantes que ahora me das?
¿Qué haré lejos de ti? ¿Estaré fingiendo que todo está bien mientras mis sentimientos irían corriendo a postrarse ante ti? Juro que tus sentimientos estarían ese momento sosteniéndome para que no me inclinara. Al final sabré al menos que los dos sentíamos lo mismo, no podemos negar que ambos teníamos deseo, deseo de todo.
La discresión y el respeto no disminuyen la intensidad de mis pensamientos, tenerte conmigo, sobre mí, en la calle, en un cuarto, no importa donde, tenerte quizá dentro de mí.
Las voces en la mente suplican más acción pero los brazos se apoyan con discresión disfrazando con un abrazo un deseo imposible de arrancar. Es estimulante el sólo hecho de pensarte, estoy segura que ambos queremos más. Control, control, es la palabra que gira en mi mente mientras quiero devorarte los labios y acercarme más a ti.
Todo lo que nos rodea impide que las ganas salgan a flote, pero bastaría la disposición para que los dos escapáramos a un lugar recóndito para entregarnos, estar juntos, acercar más nuestra alma y nuestro cuerpo.
Me muerdo los labios antes de decir que quiero tenerte y sé que sientes igual cuando te acercas a mi cuello y respiras lentamente pero no lo besas, y sé que cierras los ojos, lo sé porque yo hago lo mismo, corro el riesgo de equivocarme pero si estás sintiendo lo mismo que yo, si la sangre hierve y recorre ligero en tu cuerpo, sé que estarás cerrando los ojos igual que yo, pero reprimimos el deseo en un abrazo que no levante sospechas ante la gente ni frente al otro.
Quisiera llevarte lejos sin importar nada, quisiera por una vez dejar el pudor, dejar el miedo, dejar que todo fluya y no limitarme, quisiera saber hasta dónde somos capaces de llegar, hasta dónde puede llegar el placer reprimido cuando se lo deja a libre alvedrío. Fantasías simples recorren mi mente, el corazón no siente, sólo late rápido y me impulsa a dejar salir el calor producto del movimiento de los glóbulos. No imagino algo fuera de lo normal, aunque las ganas me exaltan, las fantasías no van más allá de verte frente a mí, quitándome lentamente las prendas que llevo puesta, tan lentamente que me produzcan ganas de suplicar que el proceso sea más rápido. Quiero tus labios sobre mi cuello y mi espalda, tus manos bajando desde el cuello hasta mis muslos mientras siento como recorres mi piel y tu tacto se detienen y apreta delicadamente relieves de dos en dos, primero arriba y luego abajo.
Sin embargo, aunque todo este descontrol interno reflejado en control externo me indica que haga realidad mis fantasías contigo. Sé que en ese momento la magia desaparecerá, porque hay fantasías que es preferible tenerlas en la imaginación porque es precisamente eso lo que las hace únicas y especiales. ¿Que pasaría si no sucede como lo deseo? ¿Y si sucede lo que deseo, estaría bien volverme adicta? Prefiero que las fantasías se queden en mi mente y cada vez que te vea imaginarte y desvolcarme en un simple beso.
Prefiero escribir lo que quiero vivir y no vivir lo escrito, no quiero que la realidad me decepcionen, pero si me complace, no sabría qué hacer, huiría, me conozco, partiría y nada me haría regresar.
Nos mentimos cada día al dejar que las cosas se limiten a unos abrazos y unos besos porque en el fondo ambos tenemos miedo de que todo pueda cambiar, temes y temo que las fantasías aplasten todo lo que sentimos y todo acabe en nada.
Nos queda conformarnos con aplacar las ganas sólo imaginando, mirándonos en los ojos del otro y transparentando este sentimiento que lejos de ser perverso es parte del proceso que se salta etapas pero que avanza a paso seguro, y seguirá siendo seguro mientras ninguno de los dos de un paso en falso y hacer realidad estas palabras sería caminar sobre fuego sabiendo que no llegaremos salvos al final y menos con las ganas de continuar.
Conformémonos con estas ganas latentes mientras no se apaguen, búscame y hazme el amor, léeme y estarás cumpliendo mis fantasías sin tocarme y a la vez me poseerás, porque estas letras soy yo entregándome a ti.

El deseo se vuelve poesía.Stories to obsess over. Discover now