Hola, mi nombre es Jhos, y como ya he dicho antes, esta historia es tan mía como mi vida, porque, literalmente, se trata sobre mi vida. Suelo considerarme como alguien un poco alocado y con un sentido del humor fuera de serie. Haría casi cualquier cosa por hacer reír a las personas que quiero. Y eso, por supuesto, me ha traído algunos problemas, pero nada que no se pueda solucionar.
Mido poco más de 1,70 mts. Y soy esbelto, no musculoso. Como la mayoría de los venezolanos, no soy ni blanco ni negro, estoy quemado. Pero, naturalmente, soy como amarillo, no sé. Mi cabello es castaño oscuro y siempre es un lío. Soy músico de cuerdas pinzadas, y eso quiere decir que puedo tocar varios instrumentos de cuerda. Algunas personas, o al menos, la mayoría, dicen que tengo un aire afeminado que nada me quita; sin embargo, me considero más bien excéntrico.
Vivo en una pequeña ciudad llamada Guanare que está al oeste de Venezuela. Es, de hecho, una ciudad bastante tranquila en la que no pasa casi nada interesante, pero he vivido siempre aquí, desde que nací.
Desde pequeño, siempre me ha gustado lo místico, lo paranormal o lo religioso. Conocer sobre esas cosas siempre me interesó. Y como ya he mencionado, le tengo miedo a los patos. Miedo real, no por moda de fandom.
La gente dice que soy maduro para mi edad desde muy pequeño. A mí me da igual, sinceramente. A veces me pega el retraso; pero, para mí, estoy normal. Pero, supongo que esto se debe a que, de pequeño, no me relacionaba con niños, sino, con jóvenes y adultos. Y mucho más a partir de los 10 años. La edad a la que entré a la orquesta, donde la mayoría de personas, eran de entre 15 y 25 años. Y yo siempre estaba con esas personas mayores, forjando relaciones de varios tipos, si sabes a lo que me refiero.
En fin, soy Jhos y esta es la historia de mi vida siendo un tonto adolescente.
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Mi Historia
RandomPues, bien. Esta es mi historia, la historia de mi vida. Más específicamente, mi adolescencia. Que, creo que es la parte más importante o más valorada de la mayoría de personas que conozco. La escribo no por añorar la fama, ni porque quiero que cono...
