Es algo que no puedes evitar; a veces hermoso, a veces terrible, pero siempre presente.
Cualquiera dijera que optaría por poder domarlos, controlarlos. Pero no, el mío no es tal caso.
Porque la frescura de la noche los vuelve en omnipotentes, porque aquella dulce pero fría oscuridad es el lienzo perfecto para todo lo que se puede imaginar, y aún más.
Cada sueño es parte de nosotros, con la respiración tomando su papel como compás, cambiando de forma cada vez que algo sucede, y algo nuevo aparece. Nuestros ojos vagan en la oscuridad buscando, pero no hay luz alguna, tan solo negro que en todo precede a la calma.
Los sueños más dulces son tal vez los más cercanos a nosotros, aunque a veces un sabor amargo los llegue a reemplazar. Pero después de todo, ello es también parte de nosotros.
Mis favoritos son esos en los que puedo verte, puedo asegurarlo con toda facilidad, aquellos en que nos encontramos y aquella sensación cálida recorre por completo mi pecho, llenando mi cuerpo poco a poco. En tanto llega el momento en que nuestras manos se tocan, y puedo sentir yo también tu calidez; y reafirmar que, en algún lugar, tú estás allí, a la espera de que te encuentre.
Tal vez lo haga, o tal vez estas palabras simplemente se pierdan en el tiempo. Pero tal vez un día lleguen a tocar a alguien, quizá a ti: y si llegase a ser así, espero que puedas encontrar lo mismo que yo encontré en ellas,
soñando.
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Notas de autor
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Poemas, relatos y demás divagancias
RandomMicrorrelatos, prosa poética, pequeños cuentos y reflexiones... aquí hay un poco de todo. Este libro surgió en respuesta al desorden que solía haber en mi perfil, con pequeños poemas regados por aquí y por allá, vagando en solitario. Una manera de t...
