1. PODRÍA SER

10 3 1
                                        

-Hola -Lo saludé con timidez, parada frente a él, con mis manos entrelazadas frente a mí. Mordiendo mi labio de manera nerviosa.

-Hola -Saludó en respuesta, sus ojos se clavaban en mí, y su voz salió tan ronca y masculina al pronunciar una simple palabra.

Por un momento, el silencio reinó.

Intentaba mantenerme tranquila ante su mirada, pero él estaba ahí, frente a mí, después de tres años de ausencia. No podía estar tranquila con eso.

Él también comenzó a morderse el labio,señal de que estaba tan nervioso como yo, aunque intentaba disimularlo. Me reí para mis adentros, aún éramos tan parecidos.

-No deberías estar acá -Comentó él, dando a entender que el hecho de verlo, de hablarle, estaba prohibido.

No quería sonar desesperada, pero no pude evitar responder :

-Ya lo sé, pero, ha pasado tanto tiempo...Necesitaba verte, quería verte, hablar una vez más. -

-¿Por qué? -Preguntó de una manera cortante.

<<Porque te extraño >>.

-Porque quería saber como estabas, que había sido de tu vida. -Dije en cambio.

¿Es que acaso él no me había extrañado? ¿No se había preguntado por mí en ningún momento?

Pero yo lo conocía, tan bien como a mí misma, porque éramos tan parecidos, casi iguales.

-No hay un “para qué ”,simplemente quería saber.-Me límite a responder.

No aguantaba la agonía, su frialdad absoluta. No aguantaba el hecho de tenerlo a unos pocos pasos, y no poder abrazarlo.

-Estoy bien. Estoy mejor que antes. Estoy trabajando y estudiando.-Contó serio, mirándome fijamente.

-¿Sos feliz? -Pregunté frunciendo el ceño, porque deseaba que fuera así.

Sus ojos se suavizaron, y pude ver aquel hombre del que me enamoré. Aún estaba ahí, sus restos, sus partes quebradas que se habían vuelto a unir, pero habían dejado cicatrices.

-Sí, supongo que sí. -Respondió. Había inseguridad en su voz. Nadie podía darse cuenta de eso, pero yo lo conocía mejor que nadie y sabía que estaba inseguro ante su respuesta.

-¿Qué te hace falta para ser feliz? -Me atreví a preguntar.

Quería llegar a él, a su alma, a lo que sabía que escondía dentro de su frialdad hacia mí.

Tragó nervioso y volvió a morderse el labio. No pude evitar sonreír.

-¿Por qué haces éstas preguntas? -Dijo en lugar de darme una respuesta.

Ahí estaba, como hacia siempre; intentando cambiar el tema de la conversación.

Sonreí mostrando mis dientes.

-¿De qué te reís? -Preguntó y,de pronto, él también sonreía.

-De vos, de nosotros. Cuando te conocí también hacías eso, de querer cambiar el tema de conversación cuando te sentías acorralado. -Comenté con nostalgia.

-Vos también lo hacías.-Respondió sonriendo. Su sonrisa… Todavía era tan hermosa como la recordaba.

No podía esconderle las cosas no a él.

Me acerqué tan rápido como pude, y entonces tenía su rostro a tan sólo centímetros. Él intentó alejarse, pero lo tomé de sus mejillas.

-La verdad es que te he extrañado demasiado -confesé,mirándolo a los ojos, con dolor. -Y todavía te necesito.

-Luz… -Susurró él. Suspiró.

Ya no había frialdad en sus facciones, había dolor. A mi también me dolía.

-No. No, otra vez. No volvamos a eso. Ya lo superamos. -

-¿Lo superamos? -Pregunté frunciendo el ceño,sin soltarlo -Vos no me superaste, y yo tampoco te superé.

-Si te superé, superé toda esa relación. -Respondió.

Estaba mintiendo. Podía darme cuenta de eso, incluso a kilómetros de distancia.

-Eso es mentira, y los dos lo sabemos, Franco.  -Dije segura de mis palabras -No quiero tener esa relación, otra vez. Simplemente, necesitaba verte, hablarte, estar con vos, porque el mundo se me va a la mierda, a veces y,necesito de vos.

Tardó varios segundos en silencio, mirándome. Y entonces, sus manos tocaron mis mejillas.

-¿Qué pasa? -Preguntó suavemente.

Le conté mis problemas, mis dudas, mis miedos, aquellos viejos que él ya conocía bien, y otros tantos que eran nuevos.

Cuando me di cuenta, habían pasado unas cuantas horas, y estaba sentada en sus piernas,en aquel sofá dónde solíamos sentarnos. Y él secaba mis lágrimas con sus dedos, me escuchaba atentamente y me consolaba con su voz y sus palabras.

-Te extraño tanto. -Susurré pasando mi dedo índice por su labio inferior.

-Yo también te extraño -confesó -Pero sabemos cómo son las cosas.-Tomó mi mano y la alejó de él,con suavidad.

Quería besarlo, quería quedarme con él, pero no me lo permitió, y yo sabía que él tenía razón.

Volví a casa, sola, como siempre, intentando no volverlo a pensar, otra vez.

Pero, entonces, mi celular sonó. Un mensaje de un número que no conocía, llegó a mi teléfono. Lo abrí con la esperanza de que fuera él, y sí, lo era.

"Vos sabes QUIEN  me hace falta para ser feliz. "

Sonreí, pero al mismo tiempo me dolió.
Ninguno de los dos íbamos a ser felices, jamás.

*Basada en una historia real.

Você leu todos os capítulos publicados.

⏰ Última atualização: Jan 20, 2019 ⏰

Adicione esta história à sua Biblioteca e seja notificado quando novos capítulos chegarem!

Love of my lifeHistórias para pegar e não largar. Descubra agora